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22 noviembre, 2016

¿Las clases tienen que ser divertidas?

Filed under: reflexión @ 18:50
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clown, payaso, mimo, trajeEsta mañana os he lanzado una pregunta rápida sobre lo contrario de “aburrido”. Y todo ha sido por esta entrada que os dejo a continuación. En ella se reflexiona sobre la tendencia actual a hacer que las clases sean divertidas: claramente relacionado con el fenómeno de la «gamificación» (creo que nunca me acostumbraré a esa palabra), pero también con el horror a las clases magistrales (aunque sean participativas) y la necesidad de que si no te lo pasas bien no aprendes.

Marc Ambit: Reflexiones de un profesor universitario (I): las clases no tienen porqué ser divertidas. En Esencial blogs [acceso 22-nov-2016]

En ese sentido, yo estoy de acuerdo con lo que se plantea. Para que una clase sea buena (así como el profesor) no es necesario que sea divertido. Yo reconozco que ha habido clases, tanto como profesor como alumno, en las que me lo he pasado bien. Pero no son precisamente esas de las que guardo un recuerdo especial. Como habéis comentado en entradas anteriores, hay algo más. Disfrutas cuando hay un reto. Cuando encuentras un desafío intelectual y con la ayuda del profesor consigues superarlo. Ese día sales de clase con satisfacción. Lamentablemente, días de esos hay muy pocos. Claro que también, si todos los días son muy buenos, no hay ninguno que sea especial y eso los convierte a todos en mediocres (bueno, quizá no tanto).

Por cierto. Si quieres saber los resultados de la pregunta, aquí los tienes

Contrario de aburrido. Palabras

  • Constanza Rubio

    Muy interesante el artículo. Me ha encantado leerlo. Últimamente con el tema de la tecnología parece que todo tiene que ser divertido, un juego, las clases hay que plantearlas como las pantallas de los videojuegos.. Creo que como profesores debemos incitarles a pensar, a buscar alternativas, a ser creativos y a superar retos pero no nos podemos olvidar de que deben adquirir conocimientos, tener una base teórica que les permita tener fundamentos para desechar una idea y apostar por otra. Esta parte es más ardua pero es necesaria para lo que pretenden legar a ser.
    Nosotros debemos aprender, como profesores muchas cosas pero ellos como alumnos también tienen obligaciones y deberes, no sólo derechos.

  • Miguel J. Reig

    Estoy totalmente de acuerdo con Constanza y, si recapacito sobre mi evolución como profesor en todos los años que llevo (tal y como indica Marc), es verdad que nuestra dinámica docente debe ir adaptándose a la nueva mentalidad de nuestros alumnos.

    Ahora bien, también coincido en la observación de que los alumnos deben ser conscientes que el aprendizaje es realmente una tarea suya y que nosotros somos los facilitadores de dicho aprendizaje (de ahí la confusión que tenemos todos entre “divertido”, “fácil”, “aburrido”, “difícil”, … y lo que Marc señala como “exigir que el interés por aprender se lo faciliten”).

    Así pues, la cuestión que este artículo me plantea es: ¿cómo debemos actuar para que el interés del alumno se despierte sabiendo que nuestras aulas están llenas de tantas personalidades, inquietudes e intereses personales (en definitiva, personas diferentes)? … Ojalá tuviera la respuesta que valiese para todo.

  • Vicente López Mateu

    Hola a tod@s,
    Considero muy interesante el artículo y la reflexión que plantea. Mi punto de vista es que para hacer las clases “interesantes” lo más importante es que sean prácticas y que se apliquen los conocimientos. Me refiero sobre todo a las clases presenciales, que hoy en día deberían servir sobre todo para comunicarnos y “aprender haciendo” Creo que son la mejor oportunidad para ello. El principal problema que tenemos como profesores, es que a nosotros también nos tiene que despertar ese interés, las ganas de prepararlas (mucho más trabajo) y aprender de lo que hagan los estudiantes (para bien o para mal…). Algo más complejo sería en la formación “on line”, donde esa comunicación efectiva y estimulación positiva compite con otros “distractores”.
    Mucho camino por andar…

  • María Jesús Pagán Moreno

    Hola
    En efecto el reto es luchar contra la falta de interés, pero de todos profesores y alumnos. Está claro que la responsabilidad es compartida el alumno tiene que ser capaz de interesarse y el profesor de lograr que se interese, esto requiere mucha implicación por parte del profesorado y debería invitarnos a una profunda reflexión al respecto ¿el entorno de trabajo y el reconocimiento de los esfuerzos realizados en la docencia universitaria son propicios a tal implicación? ¿Cuál es realmente el nivel de compromiso y exigencia que nos podemos permitir con los parámetros actuales de valoración de nuestra actividad ?
    Chus

  • David de Andrés

    Nuestro objetivo, como docentes, es que los alumnos aprendan.
    Naturalmente, el objetivo de los alumnos debería ser también aprender, aunque ahí ya se mezclan el “vivir la vida universitaria” y otros aspectos relacionados la sociedad actual y la etapa en la vida de los alumnos.

    Esa es la clave, crear un entorno que favorezca el aprendizaje.
    Si la diversión asegurara que el 100% de los alumnos adquirieran los conocimientos, habilidades y competencias necesarias, entonces no tengo ninguna duda en que todos nosotros nos transformaríamos en sucursal de “El Club de la Comedia”.
    En general, la diversión no parece que vaya a ser de gran ayuda en el aprendizaje, aunque quizá nos asegure un curso muy tranquilo y buenas encuestas a fin de curso.
    Conseguir la participación del alumnado, despertar su interés por la asignatura, motivarle para profundizar en los contenidos, seguramente tengan efectos más beneficiosos en cuanto al aprendizaje.

  • Santiago Ferrandiz

    Estoy en consonancia con David de Andres. AL final el objetivo es que los alumnos aprendan. Siempre me aparecen los comentarios de como motivar a los alumnos. Tal y como aparece en la lectura, nos podemos pasar en el aspecto de intentar sobre motivar al alumno y caemos en los excesos. en principio yo mismo cai en el exceso de powerpoint, muy elaborado y solo conseguia … bostezos. Como dice el articulo, buscamos un poco más de dinamismo y eso se consigue con una clases mas practicas que suguieran un mayor interes del alumno y que por lo tanto incremente su necesidad de aprendizaje.

  • Isabel Morera

    Los investigadores en pedagogía y neurociencia aseguran que para que haya aprendizaje debe haber emoción, por parte del que enseña y del que aprende. Esto es así, no solo en las edades tempranas sino a todas las edades.
    En la medida en que seamos capaces de conseguir que los estudiantes perciban nuestro interés por que ellos aprendan y se convenzan de que el aprendizaje les proporciona una valor añadido, conseguiremos que se motiven y aprendan. Todo lo que hagamos en el aula en este sentido será productivo.
    No se trata de que nuestras clases sean un lugar donde la carcajada esté siempre presente, sino de combinar actividades educativas que permitan aprovechar todos los momentos que compartimos con ellos.
    El profesor no puede generar la motivación en sus estudiantes, pero si puede despertarla.

  • Ernesto Faubel

    En mi opinión se trata de transmitir conocimiento de forma que el estudiante no se aburra y esté motivado. De esta forma, será más sencillo que retenga y aplique el conocimiento. Obviamente, para ello, no tiene necesariamente que divertirse, pero sí interesarse y, a ser posible, entretenerse.
    Si hablamos de edades más tempranas, la componente diversión es más importante para conseguir un aprendizaje significativo.
    Por lo tanto, más que “divertir” habría que “implicar” y fomentar la actitud participativa del alumnado

  • Miguel Garcia

    Muy de acuerdo con algunos comentarios. “Aprender haciendo” es, en mi opinión, una de las vías más eficaces para adquirir conocimientos y habilidades, ahora bien, la preparación de las sesiones por parte del docente, supone un esfuerzo arduo, además de un necesario interés por el método.
    Salgo satisfecho de una clase cuando la sesión ha sido participativa, abierta e incluso crítica. Ahora bien, el tipo de materias que suelo impartir, se presta a ello ya que uso con profusión casos prácticos, debates y presentaciones. Suelo dedicar mucho tiempo a la preparación de las clases, búsqueda de recursos e incentivos que hagan la clase más amena y participativa, pero el tiempo invertido me es gratificado en el aula.

  • Inma Romero

    Muy interesante y entretenido el articulo. Efectivamente, debemos hacer las clases motivadoras para favorecer el aprendizaje del estudiante. Pero debemos tener cuidado con hacerlas demasiado entretenidas, perdiendo conocimientos a impartir. Me explico…. En muchas ocasiones me he encontrado realizando debates y aplicaciones prácticas en el aula para impartir diversos conocimientos, encontrándome con que los estudiantes están entretenidos y aprenden correctamente lo trabajado. Pero el tiempo es el que es, y al final del cuatrimestre me he quedado con temas por impartir. Si, los estudiantes aprendieron muy bien y las clases fueron muy gratificantes. Pero a costa de perder conocimientos.
    Y entonces me pregunto… ¿preferimos que el estudiante “medioaprenda” el 100% del temario o preferimos que aprenda el 50% del temario?

  • J. Alberto Conejero

    Yo intento que ADEMÁS sean divertidas, para que presten atención y para que cuando lleguen a casa no sea la última asignatura que se pongan a estudiar. Acaso recordáis cual fue la última vez que estuvistéis una hora y media escuchando a la misma persona sobre un tema que en principio no os interesaba excesivamente y del que luego os iban a preguntar?

  • José Miguel Molines

    La verdad es que me ha resultado muy interesante el artículo, sobre todo porque muchas veces, supongo que como muchos de mis compañeros, nos resulta complicado que nuestras clases sean interesantes y motivadoras.

    La verdad es que intento captar la atención del alumno en todo momento y entiendo y veo que la última media hora es la más complicada.
    No obstante siempre analizo después de cada clase que es lo que he hecho bien o mal con el fin de mejorarlo en la siguiente sesión, intentando mejorar cuanto menos que el alumno esté pendiente de mí las 2 horas que dura mi clase.

    Gracias por la aportación Miguel.

  • Elena Pérez Bernabeu

    Suelo hacer anotaciones de aspectos a mejorar en a explicación de una determinada parte cuando a mi me ha resultado pesado avanzar en la impartición de la clase porque veo que los alumnos no ‘se enteran’ o no ‘están por la labor’. Y al margen de ver porqué les ha podido resultar pesada la explicación, también les pregunto si han tenido algún parcial o lo van a tener, si están pendientes de entregar algún trabajo, etc. Todo influye, y no cabe duda de que si tienen una semana despejada de parciales y trabajos, se divierten más. Cuando se que van a tener una semana pesada, les introduzco tests tipo Kahoot, para que presten más atención y se diviertan contestando en sus dispositivos a las preguntas que les planteo.

    Saludos,
    Elena.

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