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¿Las clases tienen que ser divertidas?

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Tiempo de lectura: 2 minutos

El otro día os lancé una pregunta rápida sobre lo contrario de “aburrido”. Y todo ha sido por esta entrada que os dejo a continuación. En ella se reflexiona sobre la tendencia actual a hacer que las clases sean divertidas: claramente relacionado con el fenómeno de la «gamificación» (creo que nunca me acostumbraré a esa palabra), pero también con el horror a las clases magistrales (aunque sean participativas) y la necesidad de que si no te lo pasas bien no aprendes.

Marc Ambit: Reflexiones de un profesor universitario (I): las clases no tienen porqué ser divertidas. En Esencial blogs [acceso 10-nov-2017]

En ese sentido, yo estoy de acuerdo con lo que se plantea. Para que una clase sea buena (así como el profesor) no es necesario que sea divertido. Yo reconozco que ha habido clases, como profesor y como alumno, en las que me lo he pasado bien. Pero no son precisamente esas de las que guardo un recuerdo especial. Como habéis comentado en entradas anteriores, hay algo más. Disfrutas cuando hay un reto. Cuando encuentras un desafío intelectual y con la ayuda del profesor consigues superarlo. Ese día sales de clase con satisfacción. Lamentablemente, días de esos hay muy pocos. Claro que también, si todos los días son muy buenos, no hay ninguno que sea especial y eso los convierte a todos en mediocres (bueno, quizá no tanto).

Por cierto. Si quieres saber los resultados de la pregunta, aquí los tienesgrafico contrario aburrido

Miguel
Profesor de la UPV http://about.me/mrebollo
http://www.mrebollo.es

10 thoughts on “¿Las clases tienen que ser divertidas?

  1. En mi opinión, no tengo muy claro si las clases deben ser divertidas. O mejor dicho, ¿qué se entiende por divertidas? Lo digo porque una clase de derecho penal dudo que pueda serlo, pero sí al menos amena, interesante y que motive al alumnado.

    Supongo que tod@s hemos cursado asignaturas en la carrera que no eran divertidas ni entretenidas, pero entendíamos que ese contenido era relevante y, sobre todo, le veíamos la utilidad. En tal caso, pues bueno no era divertido pero se hacía más llevadera.

  2. Yo creo que lo que deben ser es entretenidas (o, mejor dicho, no ser aburridas); si el alumno se aburre desconecta y no aprende. Si además son divertidas mejor, más que divertidas yo diría emocionantes; que generen emociones (aunque esto último es difícil). Si se generan emociones se aprenderá mejor los conceptos.

    1. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Las clases más que divertidas deben ser entretenidas, amenas, que el alumno disfrute en ella y que se nos pase el tiempo volando. Es la mejor forma de aprender y de que lo aprendido perdure en el tiempo.

  3. El contenido de la materia es lo que tiene que hacer las clases entretenidas, porque no te vas a poner a hablar de otras cosas que no vienen a cuento. Sin embargo el humor es totalmente necesario para relajar a los alumnos y que puedan seguir, en un ambiente más distendido, las explicaciones. También ayuda cambiar en algún punto la dinámica de la clase.

  4. Hola. Particularmente pienso que las clases tienen que ser “amenas”. Dicho así parece que descargamos un poco la personalidad del “profe” y no se obliga a que su carácter sea extraordinariamente jovial y empatice con los alumnos, pero un poco sí. Por otra parte, la clase no es solo la transmisión oral de conocimientos. Hoy día se exige, dentro de esa amenidad, que los materiales empleados sean atractivos. Esa habilidad para mejorar el ambiente, hace que un profesor, sin ser el mejor comunicador del mundo, propicie un buen clima en el aula.

  5. Hola! como profesores creo que debemos trabajar para que nuestras clases no sean aburridas. Ahora bien, como indicáis eso no implica que sean divertidas, creo que puede y debe haber un término medio. Por ejemplo, en una clase de resolución de problemas, si los alumnos trabajan por equipos, con roles, compitiendo entre ellos, etc. la clase puede ser menos aburrida que una clase magistral, pero no hace falta que sea divertida, sino amena, entretenida, en definitiva, que se duerman en clase.
    saludos

  6. Totalmente de acuerdo, y además se puede extender al material que preparamos para que trabajen fuera del aula. Por ejemplo, si haces un video, que sea interesante!!! dure lo que dure (sin excederse). Pero, ¿por qué imponer un máximo en la duración de un video a 10 minutos con la excusa de que, pasado ese tiempo la atención decae en picado?. Siempre he pensado que la capacidad de concentración de nuestros jóvenes estudiantes es muuuuuuuy superior a esos 10 minutos y lo complicado es hacer un contenido interesante.

  7. Estoy de acuerdo. Tan solo un pero… con el perfil de alumnos que tenemos actualmente en las clases, necesitamos utilizar de muchos recursos para poder conseguir los resultados de aprendizaje planteados y entre esos pienso que en algún momento tenemos que introducir algunos elementos que para ellos sean divertidos, que rompan el ritmo de la clase y los vuelvan a introducir en los conceptos explicados.

  8. Soy de la misma opinión, una clase no tiene por qué ser “divertida” para ser efectiva, pero sí amena o entretenida para no convertirse en aburrida. Creo que divertido es lo más opuesto a aburrido, en el aula mejor algo más moderado ;) La clave está en que se pase el tiempo sin sentir… que al acabar la clase se queden con ganas de un poquito más. Pienso que, para ello debe haber cambio de actividades dentro del mismo tema, que resulte dinámica, interesante, entretenida… y si la diversión no distorsiona, también podría aceptarse.
    Con los términos de vocabulario, un día…en 10 min. que sobraban después de explicar un tema, jugamos al pictionary… salía un alumno, le decía el término en voz baja, él lo dibujaba en la pizarra y quién lo acertara… salía a dibujar… les encantó y querían más; también decir que, los participativos no fueron el 100%, porque nunca lo son, por desgracia.

  9. Hola Miguel, estuve dudando acerca de qué palabra responder, pero creo que todas las que me vinieron a la cabeza están en la gráfica que has mostrado. Quizás si en vez de “aburrido” hubieras sugerido “aburrimiento”, hubiera sido fácil dar con “divertimento”.
    En cuanto al artículo de Marc Ambit, creo que muchos de nosotros coincidimos, en menor o mayor grado, con él. Destaco esta frase cuando se refiere a pasarlo en grande en clase por parte del alumno: “Pero que lo haga por el aprendizaje, por el razonar, por el pensar y reflexionar, porque lo que ve le provoca, le hace darle vueltas a cosas que daba por sabidas.” En mi mente como profesor imagino a los alumnos con un interés a priori en la materia, en lo que están estudiando; la diversión es magnífica, y no debemos olvidar eso nunca, pero el aprendizaje no se puede enfocar solo a eso. El aprendizaje, per se, produce (al menos en mí) un placer intelectual que se debe promover y defender.

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