Evaluación electrónica de competencias

Bueno, llegados hasta aquí es tiempo de recapitular lo que hemos visto durante estas semanas. Hemos trabajado sobre la evaluación electrónica de competencias y visto algunas de las herramientas disponibles

Evaluación electrónica de competencias revisited

Empezamos con la competencia digitial, imprescindible para la ciudadanía del siglo XXI en general, y más para nosotros y nosotras como docentes.

He tratado de que comprendas que no tiene sentido evaluar las competencias de forma separada. Hay que hacerlo integradas dentro de las actividades con los que trabajamos los contenidos específicos de las materias.

He comentado la importancia de las actividades y de la evaluación auténticas. Y puesto que se trata de tareas complejas, las rúbricas son un instrumento de evaluación adecuado. Su utilidad va más allá de la evaluación sumativa, que es para lo que las empleamos, obsesionados por puntuarlo todo. Hay que ver su dimensión formativa y para eso la reallimentación es indispensable.

A la hora de recoger evidencias y realizar el seguimiento del trabajo del alumnado, los portafolios permiten darles más autonomía y hacerles partícipes de su propio proceso de evaluación. La recopilación de evidencias y decisión de cuáles incluir, junto con la reflexión, ya están fomentando el aprendizaje permanente.

Por último, hemos jugado con la gamificación. De esta parte me gustaría incidir en que no tiene que ver con los juegos. Si la quieres emplear, te aconsejo que, en el caso de estudiantes universitarios, elimines cualquier referencia a lo lúdico y te quedes con lo fundamental: con los componentes, las mecánicas y las dinámicas de los juegos. Elimina el vocabulario de ranking, medalla, tesoro y piensa qué significa eso en tu asigntura en términos de actividades, objetivos o resutlados de aprendizaje. Recuerda la teoría del flujo para mantener el interés y no cometas los errores que hay que evitar al gamificar (aunque no estoy de acuerdo con el último)

Una propuesta integrada

Ahora me gustaría dejar mi visión personal para una propuesa integrada para la evaluación electrónica de competencias generales o transversales.

En primer lugar, para mi es importante lo de transversal. Comprendo que es necesaria la existencia de puntos de control en las asignaturas para garantizar el cumplimiento. Pero la evaluación de las competencias no puede quedarse en una evaluación puntual atomizada a lo largo de la titulación. Para mi es importante volver a integrarlas y dar una visión unificada. Los portafolios son la herramienta adecuada, y doy por supuesto que en formato electrónico.

El alumnado va a realizar multitud de tareas en las que va a tener que movilizar esas competencias. Por ejemplo, en una de mis asigaturas hacemos aprendizaje-servicio (ApS). Cada grupo ha sido quien ha identificado evidencias de las 13 competencias que trabajamos en la UPV al desarrollar el proyecto. Pero en esa asignatura yo soy punto de control de una competenica, es decir, la valoro  y esa puntuación va a complemento al título. ¿No sería mejor que pudieran mostrar esta experiencia como evidencia de las competencias que han trabajado en lugar de un simple número o una letra?

Si yo fuera un empleador, en lugar de una calificación aséptica preferiría leer qué han hecho, qué han aprendido y cómo se han sentido en esta actividad. O un ejemplo en vídeo de una exposición que les haya salido espceialmente bien, mejor si la han dado fuera de la universidad. Actividades auténticas, complejas, en las que ponen en práctica y demuestran todo lo que han aprendido. Competencias transversales y específicas de la mano, porque son inseparables.

Si las competencias son transversales, su seguimiento también tiene que serlo. Y pienso que es necesario un proceso de tutorización: alguien que supervise su progreso y a quien acudir cuando necesite orientación, también compañeros(as) de cursos superiores con quienes poder hablar de tú a tú, el apoyo de iguales… Son figuras que hay que vertebrar. Pero sin añadir burocracia ni que sea una carga para ninguna de las partes. Y, por supuesto, no puede ser a coste cero, como se han hecho tantas cosas.

Elementos de evaluación

El portafolios de competencias debe desarrollarse a los largo de todos los años que estén en la universidad. Me parece adecuado que tenga revisiones y entregas periódicas. Lo más sensato es al finalizar cada nivel para valorar el desempeño en cada una de ellas. Y debería ser un portafolios único que incluya evidencias sobre el nivel alcanado en cada una de las competencias y una reflexión.

Para evaluarlo son imprescindibles el uso de rúbricas. La tendencia natural es definit una úbrica para cada competencia y para cada nivel (por ejemplo, una para grado y otra para máster). No sé cuántas tienes definicas en tu titulación. En a UPV son 13 competenicas transversales con tres niveles cada una, lo que hace un total de 39 rúbricas (alguna más, porque por ejemplo la compencia de comunicación evalua por separado oral y escrita). Manejar todo eso es complicado. Está bien como referenica para asignaturas que evalúan unas pocas competencias en su nivel, pero hay que pensar en otra cosa para una evaluación en conjunto.

Para dar continuidad al seguimiento de competenicas durante todos los estudios encuentro útil la gamificación. Pero sin sandeces. Son adultos y tenemos que tratarlos como tales. Son hombre y mujeres (el lenguaje importa). No necesitan gomets, ni chapas, ni medallas. Necesitan motivación, reconocimiento, guías y realimentación. Tenemos los elementos para todo eso y hay que usarlos para mantenerlos en la zona de flujo. Hay que proponer actividades complejas, adecuadas a su nivel y de dificultad creciente. Proponer retos a quien domine la materia y reforzar a quienes lo necesitan. Y tenemos que facilitar a que estudiantes con distintos intereses puedan alcanzar el nivel exigido.

Herramientas electrónicas

Y para hacer todo esto el campous virtual tiene que darnos las herramientas adecuadas. No podemos depender de herramietas externas ni puede ser que cada uno lo hagamos de forma distinta. Blackboard tiene rúbricas, portafolios y logros. No son perfectos, pero es lo que tienes.

El entorno para la evaluación electrónica de competencias debería permitir

  1. estar basado en portafolios electrónicos
  2. estar disponible durante toda la permanencia del alumno o alumna
  3. faciidad para subir recursos multimedia
  4. posibilidad de colaboración entre pares
  5. facilitar la inclusión de evidencias de actividades extracuriculares y su valoración justa
  6. permitir la autoevaluación, la revisión por pares o incluso por personas externas
  7. poder asociarle varias rúbricas que reflejen su estado en distintos momentos
  8. incluir un cuadro de mandos (dashboard) que permita hacer un seguimiento dle progreso y compararse con el progreso de otros colectivos (grupo, titulación, universidad)
  9. construir una historia que de soporte, sentido y continuidad al proceso, usando técnicas de gamificación que no trivialicen ni infantilicen los méritos

That’s all, folks

Bueno, después de esta parrafada, simplemente me queda felicitarte por el esfuerzo. Me consta que le habéis dedicado más tiempo del exigido a las tareas y creo que habéis hecho un trabajo excelente. Espero que hayas encontrado el curso de utilidad y que disculpes los problemas que han surgido. Espero que no te hayan afectado demasiado.

Ha sido un placer compartir estas semanas con todos vosotros y vosotras. Estoy a tu disposición para cualquier cosa que necesites. Ya sabes como contactar conmigo (además del correo, suelo ser @mrebollo en la ma mayoría de sitios).

Y como siempre, tienes a tu disposición los comentarios de esta entrada por si quieres dejar tu opinión sobre el taller, las actividades que hemos hecho, las herramientas que hemos usado, lo que os comento en esta entrada, si quieres dar tu propia visión o cualquier otra cosa que se te ocurra.

Con esto finaliza el curso. Ahora te toca a tí ponerlo en práctica. Chao

Aulas viejas con tecnologías nuevas

Hace unos meses llegué a esta entrada donde el autor habla de una charla a la que asistió en la que se trataba la modernización de las aulas. Leyéndola y, sobre todo, observando las imágenes, me doy cuenta de que se nos está escapando algo. Y ya no es el uso o no de la tecnología. Tiene que ver con lo que comenta Rita Pierson en su vídeo: es cuestión de la actitud del profesor, es cuestión de “piel”: algo que solo lo puedes sentir.

Te animo a que leas la entrada completa y, si te apetece, dejes tu visión. Y mejor todavía, también puedes comentar, preguntar, cuestionar… los comentarios del resto.

Mariano FERNANDEZ ENGUITA: Aulas viejas con tecnologías nuevas. [en linea] En Cuaderno de campo [acceso 14-nov-2018]

(Imagen: Die Dorfschule von 1848 -La escuela rural de 1848-. Albert Ankel)

Los niños no aprenden de la gente que no les gusta

Leyendo una entrada que habla sobre el factor humano en la educación (que te recomiendo que leas), he dado con este vídeo y la frase que da titulo a la entrada. Da mucho que pensar ¿verdad? Sobre todo, porque piensas que es para los niños. Pero yo me he descubierto pensando si me pasa lo mismo y ¿adivinas la respuesta?

En este vídeo, Rita Pierson nos habla sobre eso: la importancia del factor humano, algo que, aunque hablemos de tecnología, no debemos dejar de lado

Y me surge otra pregunta ¿estás seguro/a de que la tecnología es incompatible con ese factor humano? ¿qué relación tienes con quien que ocupa el despacho que está dos o tres puertas más allá del tuyo?

(vía INED21)

TIC ¿son la solución?

La verdad es que esta es una imagen que no me resisto a usar en casi todos los talleres que doy, porque para mi es la idea fundamental ¿para qué estamos usando las TIC?

Ahora estás analizando tu competencia digital, pero ¿hasta dónde debemos usar la tecnología en el aula? ¿enseñas mejor con las TIC? ¿qué ventajas tiene? ¿y qué inconvenientes?

Hace ya algún tiempo, Antonio Bartolomé (@abartolome) puso un ejemplo que desde entonces he hecho mío. Hablaba de la película “El nacimiento de una nación”, en la que se usó por primera vez un travelling.

https://youtu.be/oqBkfy5yxXU?t=3465

Hasta entonces, las películas eran como obras de teatro: la cámara estaba fija y los actores seguían entrando y saliendo de la escena por los laterales (Frankenstein, 1910).

Nosotros tenemos que buscar también la forma de “mover la cámara” cuando aplicamos las nuevas tecnologías.

Usar medios electrónicos para seguir haciendo lo mismo no tiene sentido. ¿qué diferencia hay en tener usar un libro o dejar un PDF? ¿entre dar una hora de clase magistral o dejarla grabada en un vídeo (o en 6 vídeos de 10 minutos)? ¿en hacer un examen tipo test en papel o un cuestionario en línea? Podemos ser profesores innovadores como el de la viñeta, pero yo espero de vosotros algo más. Así que no me dejéis mal ¿cómo usáis vosotros la tecnología? Me gustaría conocer de qué forma “movéis la cámara” para hacer algo distinto, algo que no podéis hacer sin el apoyo de la tecnología.

(Imagen: Educative innovéision, by: Néstor Alonso, CC-BY-SA 2.0)

¿Las clases tienen que ser divertidas?

El otro día os lancé una pregunta rápida sobre lo contrario de “aburrido”. Y todo ha sido por esta entrada que os dejo a continuación. En ella se reflexiona sobre la tendencia actual a hacer que las clases sean divertidas: claramente relacionado con el fenómeno de la «gamificación» (creo que nunca me acostumbraré a esa palabra), pero también con el horror a las clases magistrales (aunque sean participativas) y la necesidad de que si no te lo pasas bien no aprendes.

Marc Ambit: Reflexiones de un profesor universitario (I): las clases no tienen porqué ser divertidas. En Esencial blogs [acceso 10-nov-2017]

En ese sentido, yo estoy de acuerdo con lo que se plantea. Para que una clase sea buena (así como el profesor) no es necesario que sea divertido. Yo reconozco que ha habido clases, como profesor y como alumno, en las que me lo he pasado bien. Pero no son precisamente esas de las que guardo un recuerdo especial. Como habéis comentado en entradas anteriores, hay algo más. Disfrutas cuando hay un reto. Cuando encuentras un desafío intelectual y con la ayuda del profesor consigues superarlo. Ese día sales de clase con satisfacción. Lamentablemente, días de esos hay muy pocos. Claro que también, si todos los días son muy buenos, no hay ninguno que sea especial y eso los convierte a todos en mediocres (bueno, quizá no tanto).

Por cierto. Si quieres saber los resultados de la pregunta, aquí los tienesgrafico contrario aburrido