Competencias transversales competencias por Miguel - 18 febrero, 201918 febrero, 202546 Las competencias transversales, competencias blandas o soft skills cada vez son más valoradas por los empleadores, hasta el punto de que incluso se empiezan a considerarlas clave a la hora de seleccionar un candidato para un puesto de trabajo. Muchas universidades las están integrando dentro de sus planes de estudios, habitualmente como suplementos al título. Y las entidades de acreditación las emplean como indicadores (por ejemplo, los ‘student outcomes‘ que evalua ABET). Cada universidad ha definido su propio conjunto de competencias. Pero, tal y como muestra el estudio para el desarrollo de la herramienta eCompetentis, al final más o menos se han identificado un conjunto común. COMPETENCIA FRECUENCIA Conocimiento y manejo de una lengua extranjera 10 Comunicación oral y escrita en lengua nativa 9 Uso de las TIC 8 Trabajo en equipo 8 Creatividad 7 Capacidad de análisis y síntesis 6 Capacidad de gestión de la información 5 Toma de decisiones 5 Compromiso ético 5 Capacidad de organización y planificación 4 Sensibilidad hacia temas medioambientales 4 Resolución de problemas 3 Razonamiento crítico 3 Iniciativa 3 Durante el taller vamos a trabajar sobre su evaluación, así que para entrar en materia y, de paso, que conozca cual es la realidad en la Universidad de La Rioja, me gustaría saber cómo afectan a los estudios en los que impartes clase. Tarea Elige una asignatura y cuenta tu experiencia: cuáles trabajas (directa o indirectamente), el impacto que puede tener en el currículum… Si tuvieras que quedarte con 2 competencias para los alumnos de la UR ¿cuáles serían? piensa en 2 características por las que alguien, sin ver el curriculum, pudiera decir “este es un alumno de la UR”. Y me gustaría que no te limitaras a dejar tu opinión. Creo que el provecho de este taller se encuentra en vuestras aportaciones y ya que no podemos hablar unos con otros (al menos fácilmente), te animo a que comentes también las aportaciones del resto de participantes. (Imagen: Eurosocial. Competencias Transversales y Socioemocionales, by: Matteo Bertolino, CC-BY-NC-SA 2.0)
Voy a comentar algunas de las competencias de la asignatura de Aprendizaje y Enseñanza de la Lengua Castellana y Literatura del Máster en Profesorado que imparto de forma semipresencial. Dado que la asignatura va dirigida a futuros docentes y teniendo en cuenta el contenido de la materia que deberán impartir, me parece fundamental la competencia relativa a la comunicación oral y escrita en lengua nativa. No solo es la herramienta básica de cualquier profesor o profesora sino que deben saber cómo enseñarla al alumnado y ser conscientes de que actúan como modelos al utilizarla. Por otro lado, doy también un papel destacado al uso de las TIC, puesto que constituyen una fuente insustituible para la búsqueda de información y de recursos didácticos, además de ser el medio de comunicación más generalizado entre el alumnado de Secundaria, al que formarán. En otro orden de cosas, destacaría la capacidad de organización y planificación, que los y las estudiantes del Máster tendrán que aplicar al elaborar programaciones didácticas, y el trabajo en equipo, fundamental para desarrollar su futura tarea en un centro educativo. Con estas competencias se podrían desarrollar dos de las más importantes de la asignatura: • CG03. Buscar, obtener, procesar y comunicar información (oral, impresa, audiovisual, digital o multimedia), transformarla en conocimiento y aplicarla en los procesos de enseñanza y aprendizaje en las materias propias de la especialización cursada • CG04. Concretar el currículo que se vaya a implantar en un centro docente participando en la planificación colectiva del mismo; desarrollar y aplicar metodologías didácticas, tanto grupales como personalizadas, adaptadas a la diversidad de los estudiantes. Por último, me gustaría pensar que los alumnos de la UR que pasen por esta asignatura puedan ser identificados por tener una buena competencia comunicativa (oral, escrita y digital) y capacidad de trabajo en equipo.
En mi opinión, no es que los alumnos se definan según algunas competencias, sino que en general, los alumnos no ponen mucho empeño en desarrollar algunas como podrían ser el razonamiento crítico o iniciativa, a pesar de ser conscientes de ello en muchos casos.
En mi caso, tengo poca experiencia docente y muy diversas asignaturas del grado de Enología. Sin embargo, este tiempo ha sido suficiente para darme cuenta de que en cualquier asignatura de las que imparto trabajo más las competencias de razonamiento crítico y de iniciativa ya que creo que muchos alumnos tienen pavor a equivocarse, de ahí que no tengan un pensamiento crítico y que no tomen la iniciativa frecuentemente. Siempre intento mostrarles las diferentes opciones, y que no todo es blanco o gris. A los alumnos del grado de Enología les encantan las recetas, la solución escrita a los problemas: pero esta situación ideal dista mucho de la realidad de las bodegas. Hay que elegir constantemente, de forma crítica, rápida y eficaz.
Mi docencia esta muy repartida, imparto cuatro asignaturas de grado y dos de Master, y aunque estan relacionadas en su mayoria con el ámbito de la Genética y la Biotecnología, me voy a referir a la asignatura de Producción vegetal que es obligatoria y además común a las titulaciones de Ingeniería Agrícola y Enología. Es una asignatura de segundo curso y una de las actividades que tienen que realizar es la resolución de un caso práctico en grupo. En esta actividad trabajan las competencias de Toma de decisiones, Trabajo en grupo y Sensibilidad hacia temas medioambientales. Como comentan otros compañeros, la competencia trabajo en grupo es fundamental en todos los aspectos del aprendizaje. Yo insisto en que los alumnos la entiendan como una colaboración en el aprendizaje y no un mero reparto de tareas, y en el caso práctico que les planteo es fundamental que trabajen de forma conjunta porque de otra forma no serían capaces de resolver los problemas en las pruebas escritas individuales. La toma de decisiones en el desarrollo de la producción vegetal es importante porque manejan muchas variables, profundidad del suelo, ajuste de ciclos de cultivo, niveles óptimos de minerales, materia orgánica etc y esa toma de decisiones tiene que estar integrada en la sensibilidad hacia temas medioambientales, porque como dice mi compañero Vicente, es fundamental que sean conscientes de las repercusiones negativas que la agricultura y algunas de sus prácticas tienen sobre el medio natural. No sé si se puede decir que esa sensibilidad sea un competencia diferencial de los estudiantes de la UR en el ámbito agrícola, pero yo le doy muchísima importancia y me gustaria pensar que así es.
Entre las competencias generales de la asignatura “Proyectos” de los Grados en Ingeniería que se imparten en la ETSII (Mecánica, Electricidad, Electrónica Industrial y Automática), destacaría el “trabajo en equipo” y la “orientación a resultados”. Sobre el trabajo en equipo, una de las competencias más recurrentes en este foro, poco más puedo aportar que no hayan comentado el resto de compañeros. Sin embargo, también considero básica la competencia de orientación a resultados (una de las más valoradas y demandadas por las empresas), ya que la realización de proyectos requiere encaminar todos los actos hacia la meta esperada (el éxito del proyecto), priorizando tareas, planificando el trabajo para minimizar posibles imprevistos en la consecución de objetivos, persistiendo a pesar de los obstáculos, actuando con velocidad y sentido de urgencia ante decisiones importantes, etc.
En mi caso elegiré la asignatura ‘Diseño de aplicaciones electrónicas’, de 4º curso del Grado en Ingeniería Electrónica Industrial y Automática, que se desarrolla en parte mediante la metodología PBL. En esta asignatura se trabajan entre otras competencias: Capacidad de análisis y síntesis, Capacidad de aplicar los conocimientos a la práctica, Comunicación oral y escrita en la propia lengua, Habilidades de búsqueda, Capacidad de aprendizaje, Habilidades de gestión de la información (habilidad para buscar y analizar información procedente de fuentes diversas),Capacidad crítica y autocrítica,Resolución de problemas, Trabajo en equipo, Diseño y gestión de proyectos, etc. Si tuviera que quedarme con dos representativas, elegiría: .- Trabajo en equipo .- Capacidad para adaptarse a nuevas situaciones. En ingeniería, la manera en que se abordan ciertos problemas y la propuesta de soluciones, reside en un equipo de personas que cooperan, asumiendo de una manera más eficiente un volumen de trabajo necesario y aportando diferentes puntos de vista sobre las soluciones: (técnico, económico, de mantenimiento, medioambiental, etc.). Por otro lado, en un escenario tan cambiante y vertiginoso de renovación de tecnologías, herramientas y métodos, y de imprevistos que surgen en el desarrollo de las soluciones, valoro en gran medida la capacidad de adaptarse a las nuevas situaciones. Estas dos quizás, serían las competencias por las que mis alumnos de la UR me gustaría que pudieran distinguirse.
A partir de la elección de la asignatura ‘Lengua castellana para maestros’, perteneciente al primer curso de Educación Primaria, la primera competencia se enmarca en la comunicación oral y escrita en lengua nativa. A partir de ella, considero importante que, a partir de los conocimientos formales de su L1, sean capaces de afrontar situaciones de aprendizaje de lenguas en contextos multilingües. En respuesta a qué competencias me gustaría que distinguieran a nuestros alumnos de la UR, estas serían el trabajo en equipo y la creatividad.
De las asignaturas que imparto, voy a elegir una asignatura de primer curso, en el Grado en Químicas. En ella se trabajan varias competencias de las que aparecen arriba, pero yo destacaría la resolución de problemas, la capacidad de análisis y síntesis y el trabajo en equipo. En cuanto a seleccionar dos competencias pudieran distinguir a los alumnos de la UR, yo destacaría la Comunicación oral y escrita en lengua nativa y el Razonamiento crítico. Creo que es muy importante que los futuros graduados sepan expresarse correctamente en su lengua nativa (sin perder de vista el inglés) y que aprendan a ser críticos con lo que les rodea.
Mi docencia tiene también características muy diferenciadas dependiendo del nivel y del tipo de asignatura. Al igual que la profesora Irene, para el comentario sobre las competencias que trabajo en clase, voy a elegir la asignatura del Máster de profesorado «Complementos de formación disciplinar», pero en este caso reflexionaré sobre la especialidad de Lengua y Literatura. Coincido con ella plenamente en que, como es una asignatura que va enfocada a nuevos docentes, es fundamental que nuestros alumnos sean capaces de trabajar en equipo y que desarrollen su creatividad. En lo referente a las TIC, aunque es cierto que le doy mucha más importancia en la asignatura de Innovación docente, siempre las tengo presentes como una herramienta más de trabajo. Valoro mucho la iniciativa, la capacidad de síntesis y la opinión crítica. Al tratarse de alumnos que fundamentalmente han cursado Filología Hispánica, normalmente saben expresarse correctamente en lengua nativa por escrito, por lo que pongo más énfasis en la expresión oral a través de exposiciones en grupo y pequeños vídeos de píldoras informativas que elaboran ellos mismos. Si he de seleccionar dos de las competencias que considero más importantes son estas: CG03. Buscar, obtener, procesar y comunicar información (oral, impresa, audiovisual, digital o multimedia), transformarla en conocimiento y aplicarla en los procesos de enseñanza y aprendizaje en las materias propias de la especialización cursada CG06. Adquirir estrategias para estimular el esfuerzo del estudiante y promover su capacidad para aprender por sí mismo y con otros, y desarrollar habilidades de pensamiento y de decisión que faciliten la autonomía, la confianza e iniciativa personales. Me gustaría pensar que mis alumnos de la UR se pueden diferenciar del resto por poseer una buena competencia digital y porque son lo suficientemente creativos como para motivar a sus alumnos.
Debido a la dimensión de la Universidad de La Rioja, el trato con los alumnos es cercano, respetuoso y podíamos decir que casi familiar. Es por lo que mi TAREA 1 la he centrado, si os parece bien, no en una asignatura al uso sino más bien en los TFG y los TFM, que es donde más tiempo real comparto con los alumnos desde hace muchos años (antes eran los clásicos PFC de las Ingenierías). Si bien los TFG y TFM tienen carácter integrador, en general, mi aportación está relacionada con dos competencias que no aparecen en los listados, y que con vuestro permito me tomo la licencia de aportarlas en esta mi tarea. Competencia 1: Grado de madurez. El alumno, sobre todo en los primeros cursos, tiene un grado de madurez que se desarrolla a unas velocidades que para los que estamos entrados en años nos parece demasiado lenta, lo que nos hace desarrollar un alto nivel de paciencia tratando de ver su cabeza por dentro (lo que se llamaba en los cursillos del PDI, “constructivismo”). Con ánimos renovados conseguimos que vaya entrando por el camino del bien, para que siendo como debe ser, aprenda lo que debe aprender y según sus necesidades específicas: Unos requieren mejorar hábitos de estudio, otros aportar un mayor rigor a sus trabajos y actividades académicas, mejorar su capacidad de análisis y síntesis, desarrollar un razonamiento crítico y muy bien expresado tanto oral como por escrito, etc. La meta es tratar de conseguir que sean como se decía en mis tiempos “personas de bien para terminar como profesionales competentes”, nunca mejor dicho. Competencia 2: Grado de implicación. En esta competencia integradora desarrollamos aspectos similares a un compromiso por el estudio constante y ordenado (orden, compromiso), comprender que hay que hacer las cosas bien siempre (interés por la calidad), con los mínimos medios y en el menor tiempo posible para que en el resto de la jornada podamos hacer más actividades formativas (planificación y gestión del tiempo). Con un buen nivel de madurez alcanzado en paralelo, ésta irá aumentando, lo que mejorará su desarrollo y su implicación en los trabajos de grupo, haciendo posible una mayor y mejor convivencia con el resto de los compañeros (trabajo en equipo; liderazgo; responsabilidad compartida). También es posible que su implicación suponga una mejora de su conducta ante terceros, y una mejora de su visibilidad y consideración (iniciativa, comunicación, socialización). Como resumen de estas dos competencias una vez adquiridas y desarrolladas como forma de ser, el alumno comienza una nueva andadura por el camino de la excelencia (partiendo del kilómetro cero), que en Ingeniería es resolver los problemas donde los haya y no generarlos donde no los hubiere, utilizando siempre los mínimos recursos posibles (materiales, humanos y de tiempo). Es cuando ya tiene la cabeza ordenada, como suele decirse. A partir de aquí, el alumno empieza a recorrer el camino por su cuenta habiendo adquirido la competencia que aúna a todas las demás: Autoaprendizaje. Si el alumno ve, como siempre lo acaba de ver, que tiene que ser un profesional de nivel y que no se puede ser excelente si no es una persona con valores (orden, trabajo, disciplina, responsabilidad, compañerismo, compromiso, integridad, lealtad, etc.), todo lo bueno le vendrá por añadidura, pero aumentará su esfuerzo y dedicación, y a veces, hasta su buen humor. Como decían los clásicos, si uno se traza una meta por difícil que sea, y antes de comenzar se dispone de los “valores necesarios”, ya se han conseguido en el momento de partir la mitad de los objetivos, porque como decían los clásicos: “El principio es la mitad del todo”. Como Evidencia 1 os presento una publicación que fue el resultado de un proyecto de innovación docente desarrollado en la Universidad de La Rioja. López-González, Luis M et al. “Condiciones para el Autoaprendizaje: Herramientas Informáticas y Nuevas Tecnologías” López and Da Vinci Editores Logroño, 2016 ISBN Nº: 978-84-15609-27-8 Depósito Legal: LR-0926-2016
Comentario 1 (ampliación, sobre los resultados de aprendizaje de ABET) ABET parece ser un sistema externo de garantía de calidad y certificación en el ámbito de la educación superior, pero centrado en las ciencias y en el contexto norteamericano; en nuestro caso, ¿no deberíamos trabajar con los libros blancos?; pregunto. Son los que nos afectan directamente, emanan de la normativa europea y tienen sus versiones adaptadas a las diferentes titulaciones.
El problema de los libros blancos es que son de las titulaciones. En el caso de mi universidad (y de otras), hay un intento de consensuar un conjunto único de competencias para todas las titulaciones, y eso se sale del ámbito de los libros blancos.
Comentario 1 (sobre el recurso aportado: eCompetentis) La herramienta eCompetentis me ha parecido algo obsoleta e incompleta: obsoleta porque se trata de una aplicación de 2009 en la que no se ha realizado ninguna actualización, e incompleta porque sólo considera dos competencias transversales. Sin embargo, leyendo la memoria del proyecto (documento que SI me ha parecido útil e interesante), se explican estas dos deficiencias. Los autores reconocen ser un equipo reducido con unos recursos muy limitados, dejando la actualización y mejora del proyecto pendiente de la asignación futura de recursos (que supongo que no llegó y dejo el proyecto inconcluso). Como decía, su memoria es interesante sobre todo en su exposición sobre las relaciones y vínculos entre las metodologías docentes y las técnicas evaluativas. La primera parte es un poco decepcionante ya que se limita a resumir conceptos ya tratados y desarrollados en otros proyectos anteriores (por ejemplo, el proyecto Tuning), por cierto con mayor profundidad y detalle (supongo que esta parte se redacta a modo de introducción y contexto). En contraposición, la segunda parte supone una exposición condensada de la imbricación entre formación y evaluación. De manera formal y académica explica como el enfoque tradicional y desfasado en el cual la evaluación tenía un carácter eminentemente finalista y aislado de la formación (formación + evaluación), ha ido dando paso a nuevos y diferentes enfoques, cada uno con sus peculiaridades, pero bajo un denominador común: la evaluación debe ser formativa y por lo tanto ambos procesos deben formar parte de un todo común. En consecuencia, las técnicas evaluativas deben ser coherentes con las metodologías docentes. Convendría adentrarse levemente en las teorías del conocimiento (conductual, cognitiva, construcitva, contextual, conectiva, etc.) para sacarle el mayor provecho posible a este texto. Con todo, no se trata de un documento exclusivamente teórico, sino que también es interesante el hecho de que esta base conceptual se aplica en el caso concreto de la evaluación de dos competencias. Lástima que no pudieran ampliar el proyecto y desarrollar algunas más. El resto del documento se dedica a mostrar los resultados del proyecto y describir el portal web que desarrollaron, además de los típicos capítulos finales (conclusiones, bibliografía y anexos). CONCLUSIÓN: La herramienta es un poco decepcionante, pero la memoria del proyecto es bastante interesante, sobre todo su segunda parte; si se quiere aprovechar al máximo, sería aconsejable realizar una breve incursión en las teorías del conocimiento.
Sí, realmente he mantenido la ferencia al proyecto por citar la fuente de dónde he sacado la tabla, pero no tiene importancia más allá, al menso para este taller. Particularmente, me interesa más vuestra opinión.
Yo soy profesora de inglés, creo que es obvio con qué competencia me quedaría en primer lugar: conocimiento y manejo de una lengua extranjera y creo que en segundo lugar me quedaría con la segunda competencia porque, si el alumno carece de la segunda, muy difícilmente podrá desarrollar adecuadamente la primera. Creo que hoy en día, en el mundo globalizado en el que vivimos, es importantísimo que los alumnos logren comunicarse en inglés y me parece que es una competencia de la que carecen muchos y a la que no se le da mucha importancia en muchas de las carreras en la UR, especialmente en las ingenierías o carreras tecnológicas ya que el inglés lo necesitarán no solo para la comunicación sino para mantenerse informados de avances en su campo.
En mi caso trabajo habitualmente con estudiantes de 4ºcurso por tanto, aunque sean de diferentes estudios y ramas de conocimiento, suelo tratar de trabajar las competencias que faciliten la realización del TFG además del compromiso ético. Formo parte de un equipo de trabajo multidisciplinar para la sostenibilización curricular así que me gustaría que el perfil de nuestros egresados se distinguiera por ser profesionales comprometidos con el desarrollo sostenible.
Debido a la dimensión de la Universidad de La Rioja, el trato con los alumnos es cercano, respetuoso y podíamos decir que casi familiar. Es por lo que mi TAREA 1 la he centrado, si os parece bien, no en una asignatura al uso sino más bien en los TFG y los TFM, que es donde más tiempo real comparto con los alumnos desde hace muchos años (antes eran los clásicos PFC de las Ingenierías). Si bien los TFG y TFM tienen carácter integrador, en general, mi aportación está relacionada con dos competencias que no aparecen en los listados, y que con vuestro permito me tomo la licencia de aportarlas en esta mi tarea. Competencia 1: Grado de madurez. El alumno, sobre todo en los primeros cursos, tiene un grado de madurez que se desarrolla a unas velocidades que para los que estamos entrados en años nos parece demasiado lenta, lo que nos hace desarrollar un alto nivel de paciencia tratando de ver su cabeza por dentro (lo que se llamaba en los cursillos del PDI, “constructivismo”). Con ánimos renovados conseguimos que vaya entrando por el camino del bien, para que siendo como debe ser, aprenda lo que debe aprender y según sus necesidades específicas: Unos requieren mejorar hábitos de estudio, otros aportar un mayor rigor a sus trabajos y actividades académicas, mejorar su capacidad de análisis y síntesis, desarrollar un razonamiento crítico y muy bien expresado tanto oral como por escrito, etc. La meta es tratar de conseguir que sean como se decía en mis tiempos “personas de bien para terminar como profesionales competentes”, nunca mejor dicho. Competencia 2: Grado de implicación. En esta competencia integradora desarrollamos aspectos similares a un compromiso por el estudio constante y ordenado (orden, compromiso), comprender que hay que hacer las cosas bien siempre (interés por la calidad), con los mínimos medios y en el menor tiempo posible para que en el resto de la jornada podamos hacer más actividades formativas (planificación y gestión del tiempo). Con un buen nivel de madurez alcanzado en paralelo, ésta irá aumentando, lo que mejorará su desarrollo y su implicación en los trabajos de grupo, haciendo posible una mayor y mejor convivencia con el resto de los compañeros (trabajo en equipo; liderazgo; responsabilidad compartida). También es posible que su implicación suponga una mejora de su conducta ante terceros, y una mejora de su visibilidad y consideración (iniciativa, comunicación, socialización). Como resumen de estas dos competencias una vez adquiridas y desarrolladas como forma de ser, el alumno comienza una nueva andadura por el camino de la excelencia (partiendo del kilómetro cero), que en Ingeniería es resolver los problemas donde los haya y no generarlos donde no los hubiere, utilizando siempre los mínimos recursos posibles (materiales, humanos y de tiempo). Es cuando ya tiene la cabeza ordenada, como suele decirse. A partir de aquí, el alumno empieza a recorrer el camino por su cuenta habiendo adquirido la competencia que aúna a todas las demás: Autoaprendizaje. Si el alumno ve, como siempre lo acaba de ver, que tiene que ser un profesional de nivel y que no se puede ser excelente si no es una persona con valores (orden, trabajo, disciplina, responsabilidad, compañerismo, compromiso, integridad, lealtad, etc.), todo lo bueno le vendrá por añadidura, pero aumentará su esfuerzo y dedicación, y a veces, hasta su buen humor. Como decían los clásicos, si uno se traza una meta por difícil que sea, y antes de comenzar se dispone de los “valores necesarios”, ya se han conseguido en el momento de partir la mitad de los objetivos, porque como decían los clásicos: “El principio es la mitad del todo”. Como Evidencia 1 os presento una publicación que fue el resultado de un proyecto de innovación docente desarrollado en la Universidad de La Rioja. López-González, Luis M et al. “Condiciones para el Autoaprendizaje: Herramientas Informáticas y Nuevas Tecnologías” López and Da Vinci Editores Logroño, 2016 ISBN Nº: 978-84-15609-27-8 Depósito Legal: LR-0926-2016
Debido a la dimensión de la Universidad de La Rioja, el trato con los alumnos es cercano, respetuoso y podíamos decir que casi familiar. Es por lo que mi Tarea 1 la he centrado, si os parece bien, no en una asignatura al uso sino más bien en los TFG y los TFM, que es donde más tiempo real comparto con los alumnos desde hace muchos años (antes eran los clásicos PFC de las Ingenierías). Si bien los TFG y TFM tienen carácter integrador, en general, mi aportación está relacionada con dos competencias que no aparecen en los listados, y que con vuestro permito me tomo la licencia de aportarlas en esta mi tarea. Competencia 1: Grado de madurez. El alumno, sobre todo en los primeros cursos, tiene un grado de madurez que se desarrolla a unas velocidades que para los que estamos entrados en años nos parece demasiado lenta, lo que nos hace desarrollar un alto nivel de paciencia tratando de ver su cabeza por dentro (lo que se llamaba en los cursillos del PDI, “constructivismo”). Con ánimos renovados conseguimos que vaya entrando por el camino del bien, para que siendo como debe ser, aprenda lo que debe aprender y según sus necesidades específicas: Unos requieren mejorar hábitos de estudio, otros aportar un mayor rigor a sus trabajos y actividades académicas, mejorar su capacidad de análisis y síntesis, desarrollar un razonamiento crítico y muy bien expresado tanto oral como por escrito, etc. La meta es tratar de conseguir que sean como se decía en mis tiempos “personas de bien para terminar como profesionales competentes”, nunca mejor dicho. Competencia 2: Grado de implicación. En esta competencia integradora desarrollamos aspectos similares a un compromiso por el estudio constante y ordenado, comprender que hay que hacer las cosas bien siempre (interés por la calidad), con los mínimos medios y en el menor tiempo posible para que en el resto de la jornada podamos hacer más actividades formativas (autoaprendizaje, colaboración con terceros, compromiso, gestionar el tiempo). Con un buen nivel de madurez alcanzado en paralelo, ésta irá aumentando, lo que mejorará su desarrollo y su implicación en los trabajos de grupo, haciendo posible una mayor y mejor convivencia con el resto de los compañeros (trabajo en equipo; liderazgo; responsabilidad compartida). También es posible que su implicación suponga una mejora de su conducta ante terceros, y una mejora de su visibilidad y consideración (iniciativa, comunicación, sociabilización). Como resumen de estas dos competencias una vez adquiridas y desarrolladas como forma de ser, el alumno comienza una nueva andadura por el camino de la excelencia (partiendo del kilómetro cero), que en Ingeniería es resolver los problemas donde los haya y no generarlos donde no los hubiere, utilizando siempre los mínimos recursos posibles (materiales, humanos y de tiempo). Es cuando ya tiene la cabeza ordenada, como suele decirse. Si el alumno ve, como siempre lo acaba de ver, que tiene que ser un profesional de nivel y que no se puede ser excelente si no es una persona con valores (orden, trabajo, disciplina, responsabilidad, compañerismo, compromiso, integridad, lealtad, etc.), todo lo bueno le vendrá por añadidura, pero aumentará su esfuerzo y dedicación, y a veces, hasta su buen humor. Como decían los clásicos, si uno se traza una meta por difícil que sea, y antes de comenzar se dispone de los “valores necesarios”, ya se han conseguido en el momento de partir la mitad de los objetivos, porque como decían los clásicos: “El principio es la mitad del todo”. Como Evidencia 1 os presento una publicación que fue el resultado de un proyecto de innovación docente desarrollado en la Universidad de La Rioja. López-González, Luis M et al. “Condiciones para el Autoaprendizaje: Herramientas Informáticas y Nuevas Tecnologías” López and Da Vinci Editores Logroño, 2016 ISBN Nº: 978-84-15609-27-8 Depósito Legal: LR-0926-2016
Debido a la dimensión de la Universidad de La Rioja, el trato con los alumnos es cercano, respetuoso y podíamos decir que casi familiar. Es por lo que mi TAREA 1 la he centrado, si os parece bien, no en una asignatura al uso sino más bien en los TFG y los TFM, que es donde más tiempo real comparto con los alumnos desde hace muchos años (antes eran los clásicos PFC de las Ingenierías). Si bien los TFG y TFM tienen carácter integrador, en general, mi aportación está relacionada con dos competencias que no aparecen en los listados, y que con vuestro permito me tomo la licencia de aportarlas en esta mi tarea. Competencia 1: Grado de madurez. El alumno, sobre todo en los primeros cursos, tiene un grado de madurez que se desarrolla a unas velocidades que para los que estamos entrados en años nos parece demasiado lenta, lo que nos hace desarrollar un alto nivel de paciencia tratando de ver su cabeza por dentro (lo que se llamaba en los cursillos del PDI, “constructivismo”). Con ánimos renovados conseguimos que vaya entrando por el camino del bien, para que siendo como debe ser, aprenda lo que debe aprender y según sus necesidades específicas: Unos requieren mejorar hábitos de estudio, otros aportar un mayor rigor a sus trabajos y actividades académicas, mejorar su capacidad de análisis y síntesis, desarrollar un razonamiento crítico y muy bien expresado tanto oral como por escrito, etc. La meta es tratar de conseguir que sean como se decía en mis tiempos “personas de bien para terminar como profesionales competentes”, nunca mejor dicho. Competencia 2: Grado de implicación. En esta competencia integradora desarrollamos aspectos similares a un compromiso por el estudio constante y ordenado (orden, compromiso), comprender que hay que hacer las cosas bien siempre (interés por la calidad), con los mínimos medios y en el menor tiempo posible para que en el resto de la jornada podamos hacer más actividades formativas (planificación y gestión del tiempo). Con un buen nivel de madurez alcanzado en paralelo, ésta irá aumentando, lo que mejorará su desarrollo y su implicación en los trabajos de grupo, haciendo posible una mayor y mejor convivencia con el resto de los compañeros (trabajo en equipo; liderazgo; responsabilidad compartida). También es posible que su implicación suponga una mejora de su conducta ante terceros, y una mejora de su visibilidad y consideración (iniciativa, comunicación, socialización). Como resumen de estas dos competencias una vez adquiridas y desarrolladas como forma de ser, el alumno comienza una nueva andadura por el camino de la excelencia (partiendo del kilómetro cero), que en Ingeniería es resolver los problemas donde los haya y no generarlos donde no los hubiere, utilizando siempre los mínimos recursos posibles (materiales, humanos y de tiempo). Es cuando ya tiene la cabeza ordenada, como suele decirse. A partir de aquí, el alumno empieza a recorrer el camino por su cuenta habiendo adquirido la competencia que aúna a todas las demás: Autoaprendizaje. Si el alumno ve, como siempre lo acaba de ver, que tiene que ser un profesional de nivel y que no se puede ser excelente si no es una persona con valores (orden, trabajo, disciplina, responsabilidad, compañerismo, compromiso, integridad, lealtad, etc.), todo lo bueno le vendrá por añadidura, pero aumentará su esfuerzo y dedicación, y a veces, hasta su buen humor. Como decían los clásicos, si uno se traza una meta por difícil que sea, y antes de comenzar se dispone de los “valores necesarios”, ya se han conseguido en el momento de partir la mitad de los objetivos, porque como decían los clásicos: “El principio es la mitad del todo”. Como Evidencia 1 os presento una publicación que fue el resultado de un proyecto de innovación docente desarrollado en la Universidad de La Rioja. López-González, Luis M et al. “Condiciones para el Autoaprendizaje: Herramientas Informáticas y Nuevas Tecnologías” López and Da Vinci Editores Logroño, 2016 ISBN Nº: 978-84-15609-27-8 Depósito Legal: LR-0926-2016
Debido a la dimensión de la Universidad de La Rioja, el trato con los alumnos es cercano, respetuoso y podíamos decir que casi familiar. Es por lo que mi Tarea 1 la he centrado, si os parece bien, no en una asignatura al uso sino más bien en los TFG y los TFM, que es donde más tiempo real comparto con los alumnos desde hace muchos años (antes eran los clásicos PFC de las Ingenierías). Si bien los TFG y TFM tienen carácter integrador, en general, mi aportación está relacionada con dos competencias que no aparecen en los listados, y que con vuestro permito me tomo la licencia de aportarlas en esta mi tarea. Competencia 1: Grado de madurez. El alumno, sobre todo en los primeros cursos, tiene un grado de madurez que se desarrolla a unas velocidades que para los que estamos entrados en años nos parece demasiado lenta, lo que nos hace desarrollar un alto nivel de paciencia tratando de ver su cabeza por dentro (lo que se llamaba en los cursillos del PDI, “constructivismo”). Con ánimos renovados conseguimos que vaya entrando por el camino del bien, para que siendo como debe ser, aprenda lo que debe aprender y según sus necesidades específicas: Unos requieren mejorar hábitos de estudio, otros aportar un mayor rigor a sus trabajos y actividades académicas, mejorar su capacidad de análisis y síntesis, desarrollar un razonamiento crítico y muy bien expresado tanto oral como por escrito, etc. La meta es tratar de conseguir que sean como se decía en mis tiempos “personas de bien para terminar como profesionales competentes”, nunca mejor dicho. Competencia 2: Grado de implicación. En esta competencia integradora desarrollamos aspectos similares a un compromiso por el estudio constante y ordenado, comprender que hay que hacer las cosas bien siempre (interés por la calidad), con los mínimos medios y en el menor tiempo posible para que en el resto de la jornada podamos hacer más actividades formativas (autoaprendizaje, colaboración con terceros, compromiso, gestionar el tiempo). Con un buen nivel de madurez alcanzado en paralelo, ésta irá aumentando, lo que mejorará su desarrollo y su implicación en los trabajos de grupo, haciendo posible una mayor y mejor convivencia con el resto de los compañeros (trabajo en equipo; liderazgo; responsabilidad compartida). También es posible que su implicación suponga una mejora de su conducta ante terceros, y una mejora de su visibilidad y consideración (iniciativa, comunicación, sociabilización). Como resumen de estas dos competencias una vez adquiridas y desarrolladas como forma de ser, el alumno comienza una nueva andadura por el camino de la excelencia (partiendo del kilómetro cero), que en Ingeniería es resolver los problemas donde los haya y no generarlos donde no los hubiere, utilizando siempre los mínimos recursos posibles (materiales, humanos y de tiempo). Es cuando ya tiene la cabeza ordenada, como suele decirse. Si el alumno ve, como siempre lo acaba de ver, que tiene que ser un profesional de nivel y que no se puede ser excelente si no es una persona con valores (orden, trabajo, disciplina, responsabilidad, compañerismo, compromiso, integridad, lealtad, etc.), todo lo bueno le vendrá por añadidura, pero aumentará su esfuerzo y dedicación, y a veces, hasta su buen humor. Como decían los clásicos, si uno se traza una meta por difícil que sea, y antes de comenzar se dispone de los “valores necesarios”, ya se han conseguido en el momento de partir la mitad de los objetivos, porque como decían los clásicos: “El principio es la mitad del todo”. Como Evidencia 1 os presento una publicación que fue el resultado de un proyecto de innovación docente desarrollado en la Universidad de La Rioja. López-González, Luis M et al. “Condiciones para el Autoaprendizaje: Herramientas Informáticas y Nuevas Tecnologías” López and Da Vinci Editores Logroño, 2016 ISBN Nº: 978-84-15609-27-8 Depósito Legal: LR-0926-2016
Comentario 1 (sobre el recurso aportado: eCompetentis) La herramienta eCompetentis me ha parecido algo obsoleta e incompleta: obsoleta porque se trata de una aplicación de 2009 en la que no se ha realizado ninguna actualización, e incompleta porque sólo considera dos competencias transversales. Sin embargo, leyendo la memoria del proyecto (documento que SI me ha parecido útil e interesante), se explican estas dos deficiencias. Los autores reconocen ser un equipo reducido con unos recursos muy limitados, dejando la actualización y mejora del proyecto pendiente de la asignación futura de recursos (que supongo que no llegó y dejo el proyecto inconcluso). Como decía, su memoria es interesante sobre todo en su exposición sobre las relaciones y vínculos entre las metodologías docentes y las técnicas evaluativas. La primera parte es un poco decepcionante ya que se limita a resumir conceptos ya tratados y desarrollados en otros proyectos anteriores (por ejemplo, el proyecto Tuning), por cierto con mayor profundidad y detalle (supongo que esta parte se redacta a modo de introducción y contexto). En contraposición, la segunda parte supone una exposición condensada de la imbricación entre formación y evaluación. De manera formal y académica explica como el enfoque tradicional y desfasado en el cual la evaluación tenía un carácter eminentemente finalista y aislado de la formación (formación + evaluación), ha ido dando paso a nuevos y diferentes enfoques, cada uno con sus peculiaridades, pero bajo un denominador común: la evaluación debe ser formativa y por lo tanto ambos procesos deben formar parte de un todo común. En consecuencia, las técnicas evaluativas deben ser coherentes con las metodologías docentes. Convendría adentrarse levemente en las teorías del conocimiento (conductual, cognitiva, construcitva, contextual, conectiva, etc.) para sacarle el mayor provecho posible a este texto. Con todo, no se trata de un documento exclusivamente teórico, sino que también es interesante el hecho de que esta base conceptual se aplica en el caso concreto de la evaluación de dos competencias. Lástima que no pudieran ampliar el proyecto y desarrollar algunas más. El resto del documento se dedica a mostrar los resultados del proyecto y describir el portal web que desarrollaron, además de los típicos capítulos finales (conclusiones, bibliografía y anexos). CONCLUSIÓN: La herramienta es un poco decepcionante, pero la memoria del proyecto es bastante interesante, sobre todo su segunda parte; si se quiere aprovechar al máximo, sería aconsejable realizar una breve incursión en las teorías del conocimiento.
Debido a la dimensión de la Universidad de La Rioja, el trato con los alumnos es cercano, respetuoso y podíamos decir que casi familiar. Es por lo que mi TAREA 1 la he centrado, si os parece bien, no en una asignatura al uso sino más bien en los TFG y los TFM, que es donde más tiempo real comparto con los alumnos desde hace muchos años (antes eran los clásicos PFC de las Ingenierías). Si bien los TFG y TFM tienen carácter integrador, en general, mi aportación está relacionada con dos competencias que no aparecen en los listados, y que con vuestro permito me tomo la licencia de aportarlas en esta mi tarea. Competencia 1: Grado de madurez. El alumno, sobre todo en los primeros cursos, tiene un grado de madurez que se desarrolla a unas velocidades que para los que estamos entrados en años nos parece demasiado lenta, lo que nos hace desarrollar un alto nivel de paciencia tratando de ver su cabeza por dentro (lo que se llamaba en los cursillos del PDI, “constructivismo”). Con ánimos renovados conseguimos que vaya entrando por el camino del bien, para que siendo como debe ser, aprenda lo que debe aprender y según sus necesidades específicas: Unos requieren mejorar hábitos de estudio, otros aportar un mayor rigor a sus trabajos y actividades académicas, mejorar su capacidad de análisis y síntesis, desarrollar un razonamiento crítico y muy bien expresado tanto oral como por escrito, etc. La meta es tratar de conseguir que sean como se decía en mis tiempos “personas de bien para terminar como profesionales competentes”, nunca mejor dicho. Competencia 2: Grado de implicación. En esta competencia integradora desarrollamos aspectos similares a un compromiso por el estudio constante y ordenado (orden, compromiso), comprender que hay que hacer las cosas bien siempre (interés por la calidad), con los mínimos medios y en el menor tiempo posible para que en el resto de la jornada podamos hacer más actividades formativas (planificación y gestión del tiempo). Con un buen nivel de madurez alcanzado en paralelo, ésta irá aumentando, lo que mejorará su desarrollo y su implicación en los trabajos de grupo, haciendo posible una mayor y mejor convivencia con el resto de los compañeros (trabajo en equipo; liderazgo; responsabilidad compartida). También es posible que su implicación suponga una mejora de su conducta ante terceros, y una mejora de su visibilidad y consideración (iniciativa, comunicación, socialización). Como resumen de estas dos competencias una vez adquiridas y desarrolladas como forma de ser, el alumno comienza una nueva andadura por el camino de la excelencia (partiendo del kilómetro cero), que en Ingeniería es resolver los problemas donde los haya y no generarlos donde no los hubiere, utilizando siempre los mínimos recursos posibles (materiales, humanos y de tiempo). Es cuando ya tiene la cabeza ordenada, como suele decirse. A partir de aquí, el alumno empieza a recorrer el camino por su cuenta habiendo adquirido la competencia que aúna a todas las demás: Autoaprendizaje. Si el alumno ve, como siempre lo acaba de ver, que tiene que ser un profesional de nivel y que no se puede ser excelente si no es una persona con valores (orden, trabajo, disciplina, responsabilidad, compañerismo, compromiso, integridad, lealtad, etc.), todo lo bueno le vendrá por añadidura, pero aumentará su esfuerzo y dedicación, y a veces, hasta su buen humor. Como decían los clásicos, si uno se traza una meta por difícil que sea, y antes de comenzar se dispone de los “valores necesarios”, ya se han conseguido en el momento de partir la mitad de los objetivos, porque como decían los clásicos: “El principio es la mitad del todo”. Como Evidencia 1 os presento una publicación que fue el resultado de un proyecto de innovación docente desarrollado en la Universidad de La Rioja. López-González, Luis M et al. “Condiciones para el Autoaprendizaje: Herramientas Informáticas y Nuevas Tecnologías” López and Da Vinci Editores Logroño, 2016 ISBN Nº: 978-84-15609-27-8 Depósito Legal: LR-0926-2016
Debido a la dimensión de la Universidad de La Rioja, el trato con los alumnos es cercano, respetuoso y podíamos decir que casi familiar. Es por lo que mi Tarea 1 la he centrado, si os parece bien, no en una asignatura al uso sino más bien en los TFG y los TFM, que es donde más tiempo real comparto con los alumnos desde hace muchos años (antes eran los clásicos PFC de las Ingenierías). Si bien los TFG y TFM tienen carácter integrador, en general, mi aportación está relacionada con dos competencias que no aparecen en los listados, y que con vuestro permito me tomo la licencia de aportarlas en esta mi tarea. Competencia 1: Grado de madurez. El alumno, sobre todo en los primeros cursos, tiene un grado de madurez que se desarrolla a unas velocidades que para los que estamos entrados en años nos parece demasiado lenta, lo que nos hace desarrollar un alto nivel de paciencia tratando de ver su cabeza por dentro (lo que se llamaba en los cursillos del PDI, “constructivismo”). Con ánimos renovados conseguimos que vaya entrando por el camino del bien, para que siendo como debe ser, aprenda lo que debe aprender y según sus necesidades específicas: Unos requieren mejorar hábitos de estudio, otros aportar un mayor rigor a sus trabajos y actividades académicas, mejorar su capacidad de análisis y síntesis, desarrollar un razonamiento crítico y muy bien expresado tanto oral como por escrito, etc. La meta es tratar de conseguir que sean como se decía en mis tiempos “personas de bien para terminar como profesionales competentes”, nunca mejor dicho. Competencia 2: Grado de implicación. En esta competencia integradora desarrollamos aspectos similares a un compromiso por el estudio constante y ordenado, comprender que hay que hacer las cosas bien siempre (interés por la calidad), con los mínimos medios y en el menor tiempo posible para que en el resto de la jornada podamos hacer más actividades formativas (autoaprendizaje, colaboración con terceros, compromiso, gestionar el tiempo). Con un buen nivel de madurez alcanzado en paralelo, ésta irá aumentando, lo que mejorará su desarrollo y su implicación en los trabajos de grupo, haciendo posible una mayor y mejor convivencia con el resto de los compañeros (trabajo en equipo; liderazgo; responsabilidad compartida). También es posible que su implicación suponga una mejora de su conducta ante terceros, y una mejora de su visibilidad y consideración (iniciativa, comunicación, sociabilización). Como resumen de estas dos competencias una vez adquiridas y desarrolladas como forma de ser, el alumno comienza una nueva andadura por el camino de la excelencia (partiendo del kilómetro cero), que en Ingeniería es resolver los problemas donde los haya y no generarlos donde no los hubiere, utilizando siempre los mínimos recursos posibles (materiales, humanos y de tiempo). Es cuando ya tiene la cabeza ordenada, como suele decirse. Si el alumno ve, como siempre lo acaba de ver, que tiene que ser un profesional de nivel y que no se puede ser excelente si no es una persona con valores (orden, trabajo, disciplina, responsabilidad, compañerismo, compromiso, integridad, lealtad, etc.), todo lo bueno le vendrá por añadidura, pero aumentará su esfuerzo y dedicación, y a veces, hasta su buen humor. Como decían los clásicos, si uno se traza una meta por difícil que sea, y antes de comenzar se dispone de los “valores necesarios”, ya se han conseguido en el momento de partir la mitad de los objetivos, porque como decían los clásicos: “El principio es la mitad del todo”. Como Evidencia 1 os presento una publicación que fue el resultado de un proyecto de innovación docente desarrollado en la Universidad de La Rioja. López-González, Luis M et al. “Condiciones para el Autoaprendizaje: Herramientas Informáticas y Nuevas Tecnologías” López and Da Vinci Editores Logroño, 2016 ISBN Nº: 978-84-15609-27-8 Depósito Legal: LR-0926-2016
Debido a la dimensión de la Universidad de La Rioja, el trato con los alumnos es cercano, respetuoso y podíamos decir que casi familiar. Es por lo que mi Tarea 1 la he centrado, si os parece bien, no en una asignatura al uso sino más bien en los TFG y los TFM, que es donde más tiempo real comparto con los alumnos desde hace muchos años (antes eran los clásicos PFC de las Ingenierías). Si bien los TFG y TFM tienen carácter integrador, en general, mi aportación está relacionada con dos competencias que no aparecen en los listados, y que con vuestro permito me tomo la licencia de aportarlas en esta mi tarea. Competencia 1: Grado de madurez. El alumno, sobre todo en los primeros cursos, tiene un grado de madurez que se desarrolla a unas velocidades que para los que estamos entrados en años nos parece demasiado lenta, lo que nos hace desarrollar un alto nivel de paciencia tratando de ver su cabeza por dentro (lo que se llamaba en los cursillos del PDI, “constructivismo”). Con ánimos renovados conseguimos que vaya entrando por el camino del bien, para que siendo como debe ser, aprenda lo que debe aprender y según sus necesidades específicas: Unos requieren mejorar hábitos de estudio, otros aportar un mayor rigor a sus trabajos y actividades académicas, mejorar su capacidad de análisis y síntesis, desarrollar un razonamiento crítico y muy bien expresado tanto oral como por escrito, etc. La meta es tratar de conseguir que sean como se decía en mis tiempos “personas de bien para terminar como profesionales competentes”, nunca mejor dicho. Competencia 2: Grado de implicación. En esta competencia integradora desarrollamos aspectos similares a un compromiso por el estudio constante y ordenado, comprender que hay que hacer las cosas bien siempre (interés por la calidad), con los mínimos medios y en el menor tiempo posible para que en el resto de la jornada podamos hacer más actividades formativas (autoaprendizaje, colaboración con terceros, compromiso, gestionar el tiempo). Con un buen nivel de madurez alcanzado en paralelo, ésta irá aumentando, lo que mejorará su desarrollo y su implicación en los trabajos de grupo, haciendo posible una mayor y mejor convivencia con el resto de los compañeros (trabajo en equipo; liderazgo; responsabilidad compartida). También es posible que su implicación suponga una mejora de su conducta ante terceros, y una mejora de su visibilidad y consideración (iniciativa, comunicación, sociabilización). Como resumen de estas dos competencias una vez adquiridas y desarrolladas como forma de ser, el alumno comienza una nueva andadura por el camino de la excelencia (partiendo del kilómetro cero), que en Ingeniería es resolver los problemas donde los haya y no generarlos donde no los hubiere, utilizando siempre los mínimos recursos posibles (materiales, humanos y de tiempo). Es cuando ya tiene la cabeza ordenada, como suele decirse. Si el alumno ve, como siempre lo acaba de ver, que tiene que ser un profesional de nivel y que no se puede ser excelente si no es una persona con valores (orden, trabajo, disciplina, responsabilidad, compañerismo, compromiso, integridad, lealtad, etc.), todo lo bueno le vendrá por añadidura, pero aumentará su esfuerzo y dedicación, y a veces, hasta su buen humor. Como decían los clásicos, si uno se traza una meta por difícil que sea, y antes de comenzar se dispone de los “valores necesarios”, ya se han conseguido en el momento de partir la mitad de los objetivos, porque como decían los clásicos: “El principio es la mitad del todo”. Como Evidencia 1 os presento una publicación que fue el resultado de un proyecto de innovación docente desarrollado en la Universidad de La Rioja. López-González, Luis M et al. “Condiciones para el Autoaprendizaje: Herramientas Informáticas y Nuevas Tecnologías” López and Da Vinci Editores Logroño, 2016 ISBN Nº: 978-84-15609-27-8 Depósito Legal: LR-0926-2016
Debido a la dimensión de la Universidad de La Rioja, el trato con los alumnos es cercano, respetuoso y podíamos decir que casi familiar. Es por lo que mi Tarea 1 la he centrado, si os parece bien, no en una asignatura al uso sino más bien en los TFG y los TFM, que es donde más tiempo real comparto con los alumnos desde hace muchos años (antes eran los clásicos PFC de las Ingenierías). Si bien los TFG y TFM tienen carácter integrador, en general, mi aportación está relacionada con dos competencias que no aparecen en los listados, y que con vuestro permito me tomo la licencia de aportarlas en esta mi tarea. Competencia 1: Grado de madurez. El alumno, sobre todo en los primeros cursos, tiene un grado de madurez que se desarrolla a unas velocidades que para los que estamos entrados en años nos parece demasiado lenta, lo que nos hace desarrollar un alto nivel de paciencia tratando de ver su cabeza por dentro (lo que se llamaba en los cursillos del PDI, “constructivismo”). Con ánimos renovados conseguimos que vaya entrando por el camino del bien, para que siendo como debe ser, aprenda lo que debe aprender y según sus necesidades específicas: Unos requieren mejorar hábitos de estudio, otros aportar un mayor rigor a sus trabajos y actividades académicas, mejorar su capacidad de análisis y síntesis, desarrollar un razonamiento crítico y muy bien expresado tanto oral como por escrito, etc. La meta es tratar de conseguir que sean como se decía en mis tiempos “personas de bien para terminar como profesionales competentes”, nunca mejor dicho. Competencia 2: Grado de implicación. En esta competencia integradora desarrollamos aspectos similares a un compromiso por el estudio constante y ordenado, comprender que hay que hacer las cosas bien siempre (interés por la calidad), con los mínimos medios y en el menor tiempo posible para que en el resto de la jornada podamos hacer más actividades formativas (autoaprendizaje, colaboración con terceros, compromiso, gestionar el tiempo). Con un buen nivel de madurez alcanzado en paralelo, ésta irá aumentando, lo que mejorará su desarrollo y su implicación en los trabajos de grupo, haciendo posible una mayor y mejor convivencia con el resto de los compañeros (trabajo en equipo; liderazgo; responsabilidad compartida). También es posible que su implicación suponga una mejora de su conducta ante terceros, y una mejora de su visibilidad y consideración (iniciativa, comunicación, sociabilización). Como resumen de estas dos competencias una vez adquiridas y desarrolladas como forma de ser, el alumno comienza una nueva andadura por el camino de la excelencia (partiendo del kilómetro cero), que en Ingeniería es resolver los problemas donde los haya y no generarlos donde no los hubiere, utilizando siempre los mínimos recursos posibles (materiales, humanos y de tiempo). Es cuando ya tiene la cabeza ordenada, como suele decirse. Si el alumno ve, como siempre lo acaba de ver, que tiene que ser un profesional de nivel y que no se puede ser excelente si no es una persona con valores (orden, trabajo, disciplina, responsabilidad, compañerismo, compromiso, integridad, lealtad, etc.), todo lo bueno le vendrá por añadidura, pero aumentará su esfuerzo y dedicación, y a veces, hasta su buen humor. Como decían los clásicos, si uno se traza una meta por difícil que sea, y antes de comenzar se dispone de los “valores necesarios”, ya se han conseguido en el momento de partir la mitad de los objetivos, porque como decían los clásicos: “El principio es la mitad del todo”. Como Evidencia 1 os presento una publicación que fue el resultado de un proyecto de innovación docente desarrollado en la Universidad de La Rioja. López-González, Luis M et al. “Condiciones para el Autoaprendizaje: Herramientas Informáticas y Nuevas Tecnologías” López and Da Vinci Editores Logroño, 2016 ISBN Nº: 978-84-15609-27-8 Depósito Legal: LR-0926-2016
Debido a la dimensión de la Universidad de La Rioja, el trato con los alumnos es cercano, respetuoso y podíamos decir que casi familiar. Es por lo que mi TAREA 1 la he centrado, si os parece bien, no en una asignatura al uso sino más bien en los TFG y los TFM, que es donde más tiempo real comparto con los alumnos desde hace muchos años (antes eran los clásicos PFC de las Ingenierías). Si bien los TFG y TFM tienen carácter integrador, en general, mi aportación está relacionada con dos competencias que no aparecen en los listados, y que con vuestro permito me tomo la licencia de aportarlas en esta mi tarea. Competencia 1: Grado de madurez. El alumno, sobre todo en los primeros cursos, tiene un grado de madurez que se desarrolla a unas velocidades que para los que estamos entrados en años nos parece demasiado lenta, lo que nos hace desarrollar un alto nivel de paciencia tratando de ver su cabeza por dentro (lo que se llamaba en los cursillos del PDI, “constructivismo”). Con ánimos renovados conseguimos que vaya entrando por el camino del bien, para que siendo como debe ser, aprenda lo que debe aprender y según sus necesidades específicas: Unos requieren mejorar hábitos de estudio, otros aportar un mayor rigor a sus trabajos y actividades académicas, mejorar su capacidad de análisis y síntesis, desarrollar un razonamiento crítico y muy bien expresado tanto oral como por escrito, etc. La meta es tratar de conseguir que sean como se decía en mis tiempos “personas de bien para terminar como profesionales competentes”, nunca mejor dicho. Competencia 2: Grado de implicación. En esta competencia integradora desarrollamos aspectos similares a un compromiso por el estudio constante y ordenado (orden, compromiso), comprender que hay que hacer las cosas bien siempre (interés por la calidad), con los mínimos medios y en el menor tiempo posible para que en el resto de la jornada podamos hacer más actividades formativas (planificación y gestión del tiempo). Con un buen nivel de madurez alcanzado en paralelo, ésta irá aumentando, lo que mejorará su desarrollo y su implicación en los trabajos de grupo, haciendo posible una mayor y mejor convivencia con el resto de los compañeros (trabajo en equipo; liderazgo; responsabilidad compartida). También es posible que su implicación suponga una mejora de su conducta ante terceros, y una mejora de su visibilidad y consideración (iniciativa, comunicación, socialización). Como resumen de estas dos competencias una vez adquiridas y desarrolladas como forma de ser, el alumno comienza una nueva andadura por el camino de la excelencia (partiendo del kilómetro cero), que en Ingeniería es resolver los problemas donde los haya y no generarlos donde no los hubiere, utilizando siempre los mínimos recursos posibles (materiales, humanos y de tiempo). Es cuando ya tiene la cabeza ordenada, como suele decirse. A partir de aquí, el alumno empieza a recorrer el camino por su cuenta habiendo adquirido la competencia que aúna a todas las demás: Autoaprendizaje. Si el alumno ve, como siempre lo acaba de ver, que tiene que ser un profesional de nivel y que no se puede ser excelente si no es una persona con valores (orden, trabajo, disciplina, responsabilidad, compañerismo, compromiso, integridad, lealtad, etc.), todo lo bueno le vendrá por añadidura, pero aumentará su esfuerzo y dedicación, y a veces, hasta su buen humor. Como decían los clásicos, si uno se traza una meta por difícil que sea, y antes de comenzar se dispone de los “valores necesarios”, ya se han conseguido en el momento de partir la mitad de los objetivos, porque como decían los clásicos: “El principio es la mitad del todo”.
Debido a la dimensión de la Universidad de La Rioja, el trato con los alumnos es cercano, respetuoso y podíamos decir que casi familiar. Es por lo que mi TAREA 1 la he centrado, si os parece bien, no en una asignatura al uso sino más bien en los TFG y los TFM, que es donde más tiempo real comparto con los alumnos desde hace muchos años (antes eran los clásicos PFC de las Ingenierías). Si bien los TFG y TFM tienen carácter integrador, en general, mi aportación está relacionada con dos competencias que no aparecen en los listados, y que con vuestro permito me tomo la licencia de aportarlas en esta mi tarea. Competencia 1: Grado de madurez. El alumno, sobre todo en los primeros cursos, tiene un grado de madurez que se desarrolla a unas velocidades que para los que estamos entrados en años nos parece demasiado lenta, lo que nos hace desarrollar un alto nivel de paciencia tratando de ver su cabeza por dentro (lo que se llamaba en los cursillos del PDI, “constructivismo”). Con ánimos renovados conseguimos que vaya entrando por el camino del bien, para que siendo como debe ser, aprenda lo que debe aprender y según sus necesidades específicas: Unos requieren mejorar hábitos de estudio, otros aportar un mayor rigor a sus trabajos y actividades académicas, mejorar su capacidad de análisis y síntesis, desarrollar un razonamiento crítico y muy bien expresado tanto oral como por escrito, etc. La meta es tratar de conseguir que sean como se decía en mis tiempos “personas de bien para terminar como profesionales competentes”, nunca mejor dicho. Competencia 2: Grado de implicación. En esta competencia integradora desarrollamos aspectos similares a un compromiso por el estudio constante y ordenado (orden, compromiso), comprender que hay que hacer las cosas bien siempre (interés por la calidad), con los mínimos medios y en el menor tiempo posible para que en el resto de la jornada podamos hacer más actividades formativas (planificación y gestión del tiempo). Con un buen nivel de madurez alcanzado en paralelo, ésta irá aumentando, lo que mejorará su desarrollo y su implicación en los trabajos de grupo, haciendo posible una mayor y mejor convivencia con el resto de los compañeros (trabajo en equipo; liderazgo; responsabilidad compartida). También es posible que su implicación suponga una mejora de su conducta ante terceros, y una mejora de su visibilidad y consideración (iniciativa, comunicación, socialización). Como resumen de estas dos competencias una vez adquiridas y desarrolladas como forma de ser, el alumno comienza una nueva andadura por el camino de la excelencia (partiendo del kilómetro cero), que en Ingeniería es resolver los problemas donde los haya y no generarlos donde no los hubiere, utilizando siempre los mínimos recursos posibles (materiales, humanos y de tiempo). Es cuando ya tiene la cabeza ordenada, como suele decirse. A partir de aquí, el alumno empieza a recorrer el camino por su cuenta habiendo adquirido la competencia que aúna a todas las demás: Autoaprendizaje. Si el alumno ve, como siempre lo acaba de ver, que tiene que ser un profesional de nivel y que no se puede ser excelente si no es una persona con valores (orden, trabajo, disciplina, responsabilidad, compañerismo, compromiso, integridad, lealtad, etc.), todo lo bueno le vendrá por añadidura, pero aumentará su esfuerzo y dedicación, y a veces, hasta su buen humor. Como decían los clásicos, si uno se traza una meta por difícil que sea, y antes de comenzar se dispone de los “valores necesarios”, ya se han conseguido en el momento de partir la mitad de los objetivos, porque como decían los clásicos: “El principio es la mitad del todo”.
Como indica José Antonio Gómez, las competencias genéricas establecidas en los títulos de la ETSII se establecieron a partir de las competencias recogidas en el proyecto Tuning. Si tengo que elegir me quedo con estas: G2. Capacidad de aplicar los conocimientos a la práctica G11. Capacidad de adaptación a nuevas situaciones La motivación es la siguiente. En mi docencia en el grado de Electrónica Industrial y Automática, tengo tres asignaturas relacionadas con la ingeniería de control en tres cursos diferentes (Fundamentos de control Industrial 2º, Ingeniería de Control 3º y Sistemas Robotizados 4º), dirijo TFGs todos los años. Es habitual ver como alumnos que han aprobado las tres asignaturas de forma holgada y que, por lo tanto, tienen los conocimientos impartidos en dichas asignaturas, son incapaces de aplicarlos adecuadamente cuando afrontan el TFG o cuando aparece cualquier problema novedoso por simple que este sea. Por mi parte ,me gustaría que los futuros ingenieros de la UR fueran capaces de afrontar cualquier problema sin miedo a equivocarse.
De entre las asignaturas que imparto he escogido “Narrativa actual en lengua inglesa”. Se trata de una optativa de cuarto curso del Grado en Estudios Ingleses y en la que trabajamos varias competencias transversales, de las que destacaría las dos siguientes: CT4.3. Planificar, estructurar y desarrollar ensayos escritos y presentaciones orales en inglés, transmitiendo las ideas de manera eficaz y con corrección. CT4.4. Participar en debates y actividades en grupo relacionadas con la realidad propia de los países de habla inglesa, desarrollando un pensamiento autónomo y crítico, y mostrando actitudes de tolerancia hacia la diversidad social y cultural existente en estos países, incluyendo la defensa de los derechos fundamentales, la igualdad entre hombres y mujeres, los principios de igualdad de oportunidades y accesibilidad universal, y los valores propios de la democracia y la cultura de la paz. La primera competencia tiene que ver con la importancia de las destrezas comunicativas en lengua inglesa. En cuanto a la segunda, soy consciente de que engloba, al menos, tres: pensamiento crítico, trabajo en equipo y compromiso ético. Aun cuando todos parecemos estar de acuerdo en que las dos primeras son fundamentales y por eso aparecen en tu gráfica resumen, Miguel, como la segunda y tercera mejor valoradas, voy a tomar partido por el compromiso ético y la comunicación oral y escrita en la lengua nativa y en lengua inglesa como competencias transversales a potenciar como elementos distintivos de los futuros egresados de la UR.
Mi situación es parecida a la de Irene Baños, mi docencia es muy diversa en cuanto a titulación y nivel (distintos cursos de grado y máster). Como en cada asignatura tenemos distintos objetivos formativos y trabajamos distintas competencias en las que esperamos que los alumnos alcancen distintos niveles de consecución, me centraré en la asignatura del máster de profesorado Complementos de formación disciplinar: Física y Química que comparto con Irene. De las competencias que señalas en la lista creo que prácticamente todas son relevantes para los futuros profesores de secundaria. Yo destacaría el compromiso ético y la comunicación oral y escrita en la lengua nativa , para un docente son imprescindibles. A estás añadiría el conocimiento y el manejo de una lengua extranjera y el desarrollo de la creatividad. Las otras competencias son importantes, algunas de ellas las trabajamos explícitamente, pero el hecho de que nuestros alumnos todos ellos sean graduados en ciencias o ingeniería, y mi trabajo con ellos me indica que en otras competencias como el uso de las TIC, razonamiento crítico, la resolución de problemas, … suelen tener una mejor capacitación. Me resulta difícil elegir dos competencias características de un egresado de la UR. Más me preocuparía que se distinguieran por el desarrollo muy pobre en alguna de ellas. Como nos tenemos que comprometer incidiría de nuevo el compromiso ético y la comunicación oral y escrita en la lengua nativa.
Una de las asignaturas que imparto es ‘Lexicología y lexicografía de la lengua inglesa’ y en ella se presta atención a 6 competencias transversales. Si tuviera que elegir dos, éstas serían las siguientes: – Utilizar correctamente las diferentes destrezas comunicativas de las lenguas objeto de estudio en el desempeño de actividades profesionales. – Planificar, estructurar y desarrollar ensayos escritos y presentaciones orales en inglés, transmitiendo las ideas de manera eficaz y con corrección. En mi opinión, las destrezas comunicativas son fundamentales, así como el manejo de lenguas, especialmente el inglés
Os dejo un resumen de las competencias que habéis ido detectando: https://uploads.disquscdn.com/images/88bfabd1daad1b045394b7a1c2133e9fdb8cc029577409d72ece887c1abe9865.png La mayoría habéis identificado la competencia de comunicación (en diversas formas), seguida por el pensamiento crítico y en trabajo en equipo. Sin duda, es una elección difícil quedarse solo con dos, pero creo que al agruparlas da una visión bastante precisa de qué valoramos en nuestras y nuestros estudiantes.
Hola, Imparto, junto con otros profesores, la asignatura anual de Prácticas Integradas Enológicas en el tercer curso del Grado de Enología. En dicha asignatura, los alumnos elaboran distintos tipos de vinos en la bodega experimental de la Universidad, siendo ellos los que deben decidir, entre otras cosas, la fecha de vendimia y las estrategias de vinificación que se van a llevar a cabo. Si tuviera que elegir las dos competencias más importantes, me quedaría con “Trabajo en equipo” y “Toma de decisiones”. – Saber trabajar en equipo es una competencia transversal esencial para desempeñar cualquier trabajo. – La toma de decisiones de forma ágil y efectiva influirá en el éxito o fracaso de la campaña. Por otro lado, como comentan mis compañeros, estoy de acuerdo en que no sería fácil identificar que un alumno sea de la UR observando que ha adquirido estas competencias transversales. Un saludo, Leticia
En las titulaciones de grado de la ETSII las denominadas competencias genéricas se establecieron a partir de las competencias recogidas en el proyecto Tuning: G1. Capacidad de análisis y síntesis. G2. Capacidad de aplicar los conocimientos a la práctica. G3. Planificación y gestión del tiempo. G4. Comunicación oral y escrita de la propia lengua. G5 Comprensión de textos escritos en una segunda lengua relacionados con la propia especialidad. G6. Habilidades informáticas básicas. G7. Habilidades de búsqueda. G8. Capacidad de aprendizaje. G9. Habilidades de gestión de la información (habilidad para buscar y analizar información procedente de fuentes diversas). G10. Capacidad crítica y autocrítica. G11. Capacidad de adaptación a nuevas situaciones. G12. Capacidad para generar nuevas ideas. G13. Resolución de problemas. G14. Toma de decisiones. G15. Trabajo en equipo. G16. Liderazgo. G17. Capacidad para comunicarse con personas no expertas en la materia. G18. Habilidades interpersonales. G19. Habilidad para trabajar de forma autónoma. G20. Diseño y gestión de proyectos. G21. Iniciativa y espíritu emprendedor. G22. Interés por la calidad. G23. Orientación a resultados. Respecto a las competencias que propones aquí, si tuviera que elegir dos para que fueran bandera común de los estudiantes de la UR, obviando competencias de tipo más instrumental y otras de tipo más específico para los estudiantes de ingeniería, me quedaría con Comunicación oral y escrita en lengua nativa y la infravalorada Razonamiento crítico.
Una de las asignaturas que imparto es Traducción español-inglés/inglés-español, asignatura optativa del Grado en Estudios Ingleses. En la asignatura se trabajan 5 competencias transversales de las cuales considero que las dos más importantes son: CT2.1. Aplicar con eficacia en entornos profesionales técnicas relacionadas con el aprendizaje, enseñanza y evaluación de las lenguas objeto de estudio, la traducción de textos, el análisis de textos y la edición de textos y material audiovisual. CT2.3. Construir argumentos sólidos sobre temas y textos de la especialidad, siguiendo las convenciones científicas y académicas, empleando evidencias suficientes para corroborar los razonamientos expuestos, y haciendo uso de las fuentes y recursos que resulten más apropiados, particularmente los proporcionados por las nuevas tecnologías. El motivo de esta elección se debe a que, según mi opinión, debemos proporcionar al mercado laboral egresados que sepan trasladar sus conocimientos teóricos a las necesidades de su centro de trabajo siendo capaces de argumentar sus decisiones en función de las evidencias que puedan recoger de los recursos que tengan a su alcance. Para ello, tal como han expresado algunos colegas en sus comentarios, el conocimento y uso correcto de la lengua materna y el manejo del inglés resultan indispensables.
Puesto que en la actualidad mi docencia tiene diferentes características en cuanto al nivel (grado o máster) y tipo de asignatura (teórica o práctica), voy a elegir la asignatura del máster de profesorado (Complementos de formación disciplinar: Física y Química) para reflexionar cuáles de las competencias citadas intento trabajar. Como es una asignatura dirigida a futuros docentes creo que es muy importante: – que sepan expresarse correctamente en lengua nativa, que sepan trabajar en equipo, que usen las TIC y que manifiesten su creatividad. Para ello les propongo que elaboren uno o varios temas y que los presenten al resto de la clase. – puesto que una parte importante de la asignatura es el acercamiento a la historia de la ciencia, considero fundamental que desarrollen el pensamiento crítico y el compromiso medioambiental. Que valoren los esfuerzos de la humanidad para conocer y aprovechar el mundo que nos rodea y que reflexionen acerca de los límites que debe tener o no el progreso. En cuanto a los alumnos de la UR, en general, me gustaría que supieran expresarse correctamente en lengua nativa (en caso contrario es imposible una buena comunicación) y que sean críticos frente a la sociedad en la que viven (para mí es importante tener una opinión formada sobre los aspectos que pueden hacer que la sociedad avance y sobre el compromiso que debemos tener cada uno de nosotros). Lo que no se es si de este modo se podría diferenciar a un alumno de la UR de los de otras universidades.
Cuando pienso en competencias transversales, la verdad es que no puedo dejar de pensar en toda la lista que arriba indicas. Además, cada una de ellas toma importancia en sí y como parte de un cuerpo común que es el/la aprendizaje/formación continuo/a e integral. Puedo elegir la primera de la lista y la última y, en mi opinión, la posición depende más de la percepción subjetiva de nuestra sociedad que de la importancia absoluta de la misma. De hecho, parece que el dominio de una lengua extranjera (…evidentemente, el inglés es el que más peso tiene en la actualidad, aunque creo que el español está infravalorado…) abre caminos hacia mercados exteriores (…aunque el español ya los tiene abiertos en muchas partes del planeta…). Además, un idioma es un gran embajador de una cultura que se expresa y comunica de una manera especial…¡! En cuanto a la “Iniciativa”, a mí me parece muy importante. Toda persona con iniciativa tiene el primer paso dado para poder innovar…investigar…desarrollar…¡! Podría abundar en el resto de competencias trasversales…y seguro que tienen el correspondiente interés social e individual/personal.
Como responsable de las Prácticas externas y los TFG del Grado en Ing. Mecánica, y con una amplia experiencia en colaboración con empresas Riojanas, considero que existen dos competencias que superan ampliamente al resto de ellas: – Conocimiento y manejo de una lengua extranjera: Es básico, por no decir imprescindible, que nuestros egresados dominen la lengua inglesa. Pero aún más, ya se sobrentiende que el inglés no es una competencia adquirida, sino que debe ser algo totalmente normalizado. La exigencia de esta competencia es conocer y dominar un tercer idioma. Ese es un plus que permite acceder al mercado de forma ventajosa. -Trabajo en equipo. Los profesionales que formamos en la UR no son entes aislados, generalmente se integran en equipos multifuncionales donde estas habilidades son imprescindibles. Los proyectos a diseñar, desarrollar e implantar necesitan la formación de equipos y la funcionalidad y operatividad de los mismo. Sin esta competencia es imposible crear sinergias y formar parte de un equipo.
Las competencias transversales son elementos diferenciales de los alumnos y me has hecho reflexionar cuando has preguntado sobre las dos que definirían a un alumno UR. En un primer momento, me he dicho: “vaya pregunta… No hay dos competencias que definan a un alumno UR”. Luego me he ido a comer y he seguido dando vueltas a la cuestión y me he dicho: “¡vaya pregunta!”. Sigo pensando que no hay dos competencias transversales que definan a un alumno UR, pero ahora considero que es un reto para la UR que sus alumnos pudieran ser distinguidos por alguna competencia transversal. En mis asignaturas, aquí coincido con Sota, trabajo la capacidad de resolución de problemas, y la capacidad de análisis y de síntesis. Estas son competencias básicas para un científico o ingeniero. El manejo de una lengua extranjera aparece en primer lugar y está claro que es un requisito en los egresados de titulaciones científicas. Echo de menos la posibilidad de formación de nuestros alumnos en la competencia “Conocimiento y manejo de una lengua extranjera” en la UR, en otras universidades se ofrecen cursos de diferentes idiomas a sus estudiantes, en horarios muy extendidos, y a todos los niveles, desde nivel 0 a C2. Saludos
Como profesor de titulaciones de Grado y Máster relacionadas con la Agricultura, imparto asignaturas relacionadas con la Protección de Cultivos. Se trata de una disciplina que ha de resolver el problema de los agentes que perjudican a los cultivos (y que podrían dejarnos sin capacidad para producir alimentos) pero no de cualquier manera, sino en un contexto de sostenibilidad, es decir, de modo que el proceso resulte eficiente económicamente, respete el medio ambiente y atienda a las, afortunadamente cada vez más exigentes, demandas sociales. Ello hace que las competencias transversales adquieran un valor esencial. No basta con saber resolver el problema desde un punto de vista técnico, es imprescindible, considerar aspectos ambientales, tomar decisiones, tranferir y explicar dichas decisiones, a veces, a muchas personas… En definitiva, estoy de acuerdo con que las competencias blandas o soft skills sean cada vez más valoradas. Me gustaría hablar de una asignatura concreta: “Ampliación de Protección de Cultivos”. Es optativa de 4º curso del Grado en Ingeniería Agrícola. La toman alumnos que pronto podrán estar ejerciendo su profesión y actuando en campo. Para ellos, y en el contexto de esta asignatura, considero que dos de esas competencias son fundamenteales: “Toma de decisiones” y “Sensibilidad hacia temas medioambientales”. La resolución de los problemas relativos a la asignatura significa la continua toma de muchos decisiones y, en todo caso, un criterio fundamental a tener en cuenta para actuar es no perder de vista el impacto ambiental que algunas prácticas de protección de cultivos pueden tener para el Medio Ambiente. Por otro lado, como comenta José Manuel Sota, estoy de acuerdo en que no sería fácil identificar que un alumno es de la UR observando que ha adquirido estas competencias transversales pero, como también dice él, cualquiera de nuestros alumnos las podría reseñar.
Hola, en nuestra universidad las competencias transversales que los alumnos deberían alcanzar al terminar sus estudios vienen descritas en los planes de estudio de cada titulación. Al menos, que yo sepa, no existe ninguna actuación de la Universidad de La Rioja similar a la que nos has indicado de la UPV como forma centralizada de estudiar estas competencias. En mi caso, una de las asignaturas de las que soy responsable es la Fisiología de la Vid en el segundo curso del Grado en Enología. En ella, trabajamos algunas de las competencias que nos indicas, como son: Conocimiento y manejo de una lengua extranjera, Comunicación oral y escrita en lengua nativa, TIC, Trabajo en equipo, Capacidad de análisis y síntesis, Capacidad de gestión de la información, y el Razonamiento crítico. Estas competencias las ponen en prácticas los alumnos a través de un trabajo, en grupos de tres personas, que denominamos como “Seminario” donde deben analizar artículos científicos en inglés sobre la materia. Tienen que estudiar los trabajos, hacer una síntesis de los mismos, y preparar una exposición en PowerPoint o similar para exponerlas en clase ante sus compañeros. Estos trabajos son evaluables, y se valora tanto el contenido de las presentaciones como la presentación y defensa del tema elegido, frente a sus compañeros y profesores. Supone el trabajo un 10 % de la nota final de la asignatura. De todas estas competencias las dos que creo que son más necesarias para un alumno y su futuro, serían Comunicación oral y escrita en lengua nativa y el Trabajo en equipo. Tienen los alumnos gravísimas deficiencias en estos dos apartados que los limitan a la hora de hacer cualquier tarea y presentarla. Un saludo
Comunicación oral y escrita y razonamiento crítico. Dos competencias fundamentales en el ámbito del derecho, donde su manejo puede condicionar una resolución judicial. En la asignatura derecho penal económico, concretamente en el ámbito de los programas “ compliance”, he trabajado con los alumnos, comunicación oral, trabajo en equipo y creatividad, en dinámicas grupales representando diferentes roles.
Hace tiempo que imparto la asignatura de “Desarrollo de aplicaciones multimedia” del grado de Informática. En ella trabajamos distintas competencias generales y alguna específica. Aprovechando que es una asignatura con un número de estudiantes no muy alto, desde el principio decidimos trabajar alguno de esos soft skills. Concretamente, y dado que la teoría la estructuramos en puzles de Aronson, trabajamos el Trabajo en equipo (cooperativo, no colaborativo) y la Comunicación oral y escrita en lengua nativa. Son alumnos de 4º y ambas competencias son clave en su futuro entorno laboral. De hecho trabajamos la comunicación oral sin evaluación sumativa, precisamente para poder pulir defectos sin miedo a penalizar las notas. Si tuviera que quedarme con dos competencias de los alumnos de nuestra titulación (no me siento capaz de extenderlo a otras que no conozco) probablemente me quedaría con la capacidad de resolución de problemas, y con la capacidad de análisis y de síntesis. Seguramente cualquier otro profesor de informática de cualquier otra universidad diría que sus alumnos también tienen esas competencias. Sería quizá un poco pretencioso creer que al verlas en un currículo el alumno tiene que ser nuestro. De hecho no lo haría. Pero por contrapartida estoy seguro que cualquiera de nuestros alumnos las pueden reseñar tranquilamente.
Hola: Imparto, como he indicado, una asignatura en el Máster en Profesorado. Curiosamente, el Plan de Estudios presente en la Memoria de Verificación de dicho máster no contempla Competencias transversales señalando, la memoria, que no existen datos. No obstante, sí aprecia unas competencias denominadas básicas y generales que pueden cumplir una función transversal. Son cinco y trabajo todas ellas, no es broma. Si quisiera que dos de ellas caracterizaran a mi universidad elegiría las siguientes: CB7 – Que los estudiantes sepan aplicar los conocimientos adquiridos y su capacidad de resolución de problemas en entornos nuevos o poco conocidos dentro de contextos más amplios (o multidisciplinares) relacionados con su área de estudio. CB10 – Que los estudiantes posean las habilidades de aprendizaje que les permitan continuar estudiando de un modo que habrá de ser en gran medida autodirigido o autónomo. ¿Por qué? Pues sinceramente me parecen dos modos de formar útiles en nuestro tiempo y que además están en absoluta sintonía con el origen del concepto de competencias que elaboró la OCDE a través de DeSeCo (2010).
Mi materia, el Derecho Civil, es la columna vertebral de todo el Ordenamiento Jurídico, de modo que podríamos afirmar sin muchas dudas que es la asignatura que confiere una mayor formación básica al alumno. Por suerte o por desgracia, el empleo del conocimiento y manejo de una lengua extranjera no es algo que el uso de las competencias de Derecho Civil exijan de una forma imperiosa. Sí en cambio el segundo de los factores indicados: la comunicación oral y escrita en lengua nativa. No sólo por el rigor con el que deben manejarse los conceptos jurídicos, sino por la claridad con la que hay que exponerlos. Algo que, unido a la capacidad de análisis y síntesis a la hora de resolver problemas legales, entiendo fundamental para cualquier alumno. A diferencia de otras ramas del saber, el Derecho, en general, no está escindido en “escuelas”. Sólo muy específicamente hablamos de teorías o tesis. Pero no de “escuelas”. De modo que me resulta complicado destacar una cualidad que hiciera reconocible a uno de nuestros alumnos como discípulos de la escuela de la UR. Un cordial saludo.
Hola: Imparto, como he indicado, una asignatura en el Máster en Profesorado. Curiosamente, el Plan de Estudios presente en la Memoria de Verificación de dicho máster no contempla Competencias transversales señalando, la memoria, que no existen datos. No obstante, sí aprecia unas competencias denominadas básicas y generales que pueden cumplir una función transversal. Son cinco y trabajo todas ellas, no es broma. Si quisiera que dos de ellas caracterizaran a mi universidad elegiría las siguientes: CB7 – Que los estudiantes sepan aplicar los conocimientos adquiridos y su capacidad de resolución de problemas en entornos nuevos o poco conocidos dentro de contextos más amplios (o multidisciplinares) relacionados con su área de estudio. CB10 – Que los estudiantes posean las habilidades de aprendizaje que les permitan continuar estudiando de un modo que habrá de ser en gran medida autodirigido o autónomo. ¿Por qué? Pues sinceramente me parecen dos modos de formar útiles en nuestro tiempo y que además están en absoluta sintonía con el origen del concepto de competencias que elaboró la OCDE a través de DeSeCo.