No hace falta que hablemos de la importancia de la evaluación en nuestro modelo educativo, en el que somos los docentes los que acreditamos los conocimientos de nuestros alumnos y alumnas. Y también de que la manera de evaluar debe cambiar de acuerdo a los cambios en las metodologías que empleamos y los objetivos que pretendemos conseguir.
El enfoque actual de un desarrollo enfocado hacia las competencias requiere de métodos de evaluación adecuados, tal y como habéis ido poniendo de manifiesto hasta ahora. Las tareas realizan los alumnos son complejas y en ellas los resultados no son tan importantes como el proceso que se sigue. Por ello, no tiene sentido una evaluación tipo foto finish; de la misma forma que no podemos limitarnos a un único tipo de evaluación (descuidando la evaluación formativa) o a una única fuente (despreciando la autoevaluación y la evaluación de los pares).
Uno de los elementos que tenemos para poder sistematizar la evaluación de tareas complejas son las rúbricas. Básicamente, son una guía para en la que se establecen los criterios para determinar la calidad de un determinado producto, proyecto o tarea, especificando qué se espera del trabajo de los y las estudiantes, desglosado en una serie de niveles.
Habitualmente, se distinguen varios tipos de rúbricas. Las más frecuentes son de tipo analítico, donde cada criterio se considera por separado y se le asocia una descripción propia, además de una valoración que permite obtener una calificación final.
Creo que más o menos hemos usado y definido todos alguna rúbrica, pero si quieres saber más, te recomiendo la lectura del artículo de Ángeles Blanco “Las rúbricas: un instrumento útil para la evaluación de competencias” (accesible en el apartado de recursos del campus virtual).
Tarea
La tercera tarea del taller consiste en la definición de una rúbrica. Como esta tarea es larga, la he dividido en trozos que iré indicando a lo largo de la semana. En una primera fase, vamos a hacer un primer borrador. La evaluación de las competencias transversales no tiene sentido como algo aislado, con tareas propias que únicamente evalúen la competencia. Así que lo que vas a hacer es
- elige una actividad en la que trabajes una competencia general/transversal y una específica. Seguramente te servirá la que has usado en la actividad 2,
- describe la actividad (brevemente) y los resultados de aprendizaje que esperas alcanzar con ella
- crea el esqueleto de una rúbrica con
- al menos tres criterios para la competencia transversal y tres para la específica
- los niveles que vas a utilizar (cuántos y cómo se distribuyen las valoraciones)
De momento, vamos a hacerlo “a mano”: es decir, puedes usar el word, excel, (o las de
LibreOffice),
Google Drive o lo que quieras (por cierto, si no conoces
Evernote deberías echarle una ojeada). Cuando la tengas, veremos cómo utilizar herramientas electrónicas para todo el proceso. Aunque no esperes mucho de ellas si buscas algo elaborado.
Así que, para entregar la tarea,
- explica el contexto de la rúbrica: qué tipo de actividad evalúas y cuáles son los resutlados de aprendizaje esperados
- incluye un enlace al esqueleto de la rúbrica
(imagen: Maria Michelle, Malabarista, CC0 Universal)